El Banco Central de Brasil volvió a recortar la tasa básica de interés en 0,25 puntos, hasta el 13,75 por ciento anual.
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SUSCRIBITELas proyecciones para la inflación de cara a 2026 y 2027 sigue por encima de la meta oficial.
El Banco Central de Brasil volvió a recortar la tasa básica de interés en 0,25 puntos, hasta el 13,75 por ciento anual.
Se trata de la quinta baja desde marzo pasado, cuando inició un ciclo moderado de expansión monetaria en medio de una desaceleración de la inflación.
El nuevo recorte era esperado por el mercado financiero y coincide con la recta final de la campaña para las elecciones presidenciales del 4 de octubre, en la que las elevadas tasas de referencia y el endeudamiento de las familias fue uno de los tópicos más comentados por los candidatos.
La autoridad monetaria explicó que el ambiente externo continúa "incierto" ante la falta de definición en torno a los conflictos armados en Medio Oriente y "la incertidumbre sobre la política monetaria en algunas economías avanzadas".
El miércoles, la Reserva Federal de Estados Unidos subió las tasas en un cuarto de punto hasta situarlos en una horquilla entre el 3,75 y el 4%, en la primera suba desde julio de 2023.
En el plano nacional, la autoridad monetaria brasileña detectó una "moderación gradual" de la actividad económica del país, que se arrastra desde el año pasado, "aunque todavía en un nivel resistente, con un mercado laboral dinámico".
No obstante, las proyecciones para la inflación de cara a 2026 y 2027 sigue por encima de la meta, motivo por el cual considera que la conducción de la política monetaria aún exige "serenidad y cautela".
En este sentido, dejó abierta la posibilidad de continuar rebajando el precio del dinero en futuras reuniones.
"Como consecuencia de la evolución de los riesgos asociados a la trayectoria de los precios", el Banco Central reafirmó que "la magnitud total del ciclo de ajustes se determinará a la luz de nueva información".
Además, subrayó que sigue evaluando cómo la política fiscal del Gobierno actual afecta a la política monetaria y a los activos financieros, lo que a su juicio refuerza la "postura de cautela en un escenario de mayor incertidumbre".
Las tasas en Brasil eran del 15% anual en marzo, situándose en el nivel más alto de las últimas dos décadas, pero desde entonces el organismo emisor brasileño empezó a bajarlas de forma muy gradual, con pequeñas reducciones de 0,25 puntos, hasta el 13,75% actual.
Ese descenso coincidió con la desaceleración de la inflación, que actualmente se sitúa en el 4,22% interanual, por debajo del techo de la meta para este año, fijado en el 4,5%.
Con todo, la tasa de referencia en el país aún se mantiene en cotas muy elevadas, lo que ha provocado el enfriamiento de la economía brasileña.
La mayor economía de América Latina despegó un 3,4% en 2024, un 2,3% en 2025 y para este año se espera otro freno, con una expansión del producto interior bruto (PIB) limitada al 2%.
La bajada de las tasas es una de las demandas del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, inmerso en la campaña por su reelección y quien considera que en su nivel actual restan potencial de crecimiento al país.
Por el contrario, su principal adversario en las presidenciales, el senador Flávio Bolsonaro, hijo del ex mandatario Jair Bolsonaro, prometió un "tijeretazo" del gasto público y de impuestos, con el que confía en sensibilizar al Banco Central para que acelere la baja de los tasas.
Los sondeos publicados hasta la fecha sitúan a ambos candidatos empatados técnicamente de cara a una eventual segunda vuelta, e incluso algunos ya colocan a Bolsonaro hijo por delante del dirigente progresista.
