La actividad económica de Brasil recuperó terreno en agosto al crecer un 0,3 por ciento respecto a julio, después de dos meses consecutivos de retrocesos.
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SUSCRIBITEEl repunte mensual estuvo impulsado principalmente por la industria y los servicios.
La actividad económica de Brasil recuperó terreno en agosto al crecer un 0,3 por ciento respecto a julio, después de dos meses consecutivos de retrocesos.
Así lo reflejó el más reciente informe del Banco Central del país.
El índice, considerado una medición previa del producto interior bruto (PIB), registró un alza de 1,2% frente al mismo mes del año pasado.
El repunte mensual estuvo impulsado principalmente por la industria y los servicios, mientras que el sector agropecuario retrocedió.
Durante los últimos 12 meses, acumuló un aumento de 1,6 por ciento.
El resultado mensual revirtió la caída de julio, revisada por el Banco Central a 0,4 por ciento, en relación al descenso de 0,2 por ciento comunicado inicialmente.
Los sectores que integran el indicador tuvieron un comportamiento desigual, y de esa manera la industria logró un ascenso de 0,9 por ciento y los servicios avanzaron 0,2 por ciento.
Como contraste, la actividad agropecuaria retrocedió 1,8 por ciento y los impuestos sobre productos aumentaron 0,1 por ciento.
Más allá del crecimiento mensual, el indicador mostró una evolución negativa en el período más reciente.
Con datos vinculados a la industria, los servicios, la agropecuaria y los impuestos sobre productos, la publicación del IBC-Br permite seguir la trayectoria económica con mayor frecuencia que el PIB, expusieron informaciones periodísticas.
La economía de Brasil está en fase de desaceleración debido, en parte, a las elevadas tasas de interés, actualmente en el 13,75% anual, una medida tomada por el Banco Central brasileño para ayudar a frenar la inflación que en septiembre repuntó hasta el 4,58% interanual.
La economía brasileña creció un 2,3% en 2025 y para este año las previsiones prevén que la expansión del PIB del país sudamericano caerá a un 2%.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, reivindicó la democracia como vía para resolver las diferencias políticas y garantizar los derechos sociales, durante la promulgación de la enmienda constitucional que reduce la jornada laboral en el país.
En el acto celebrado en el Congreso, Lula defendió el diálogo entre las instituciones y destacó que la iniciativa fue posible gracias a la negociación entre el Gobierno y un Parlamento en el que su partido tiene una minoría de escaños.
"Sin la democracia no hay salida. Es dictadura", enfatizó.
Durante su intervención, el mandatario recordó que el Partido de los Trabajadores (PT), la formación que lidera, cuenta con 70 de los 513 diputados y nueve de los 81 senadores, pero ha logrado sacar adelante iniciativas con el respaldo de otras fuerzas políticas, porque, según dijo, no hay votos buenos ni malos, sino que es el pueblo el que está votando.
El líder progresista reiteró que la reducción de la jornada laboral -que pasará de 44 a 40 horas a la semana, con dos días libres remunerados- es una medida para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, y rechazó los argumentos de que el cambio pueda perjudicar a las empresas.
En este sentido, recordó las críticas que recibió la implantación del salario extra de fin de año a comienzos de los años sesenta, cuando algunos sectores advertían de que la medida llevaría a la quiebra a las compañías.
De acuerdo con la legislación brasileña, 60 días después de su promulgación comenzará el régimen de cinco días de trabajo y dos de descanso, con una jornada máxima de 42 horas semanales. La reducción a 40 horas se completará tras otros doce meses.
La promulgación de la medida fue realizada por el presidente del Parlamento, Davi Alcolumbre, con la sede del Parlamento a reventar, nueve días antes de la segunda vuelta de las presidenciales del próximo 25 de octubre, en la que Lula se enfrentará al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
La aprobación de la iniciativa es vista como un triunfo político del líder progresista, quien consiguió un impulso electoral clave en la recta final de la segunda vuelta frente a su rival, que salió victorioso en la primera vuelta con el 47% de los votos.
La medida, impulsada en plena campaña y sacada adelante estratégicamente una semana antes de la segunda vuelta de las elecciones, tuvo un fuerte atractivo popular, pues beneficia a más de 37 millones de trabajadores con contrato formal.
El resultado de la estrategia comenzó a verse en los sondeos de esta semana, en los que Lula acortó distancias con Bolsonaro, que ahora lo aventaja en dos puntos, aunque técnicamente ambos están empatados.
