La actividad económica de Brasil cayó durante junio 0,6 por ciento respecto a mayo, debido al retroceso de la industria y del sector servicios.
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SUSCRIBITEEl desempeño de la industria impactó negativamente en la cifra de mitad de año.
La actividad económica de Brasil cayó durante junio 0,6 por ciento respecto a mayo, debido al retroceso de la industria y del sector servicios.
Así lo reflejó el más reciente informe del Banco Central del país.
El dato, considerado una medición previa del producto interior bruto (PIB), confirmó una desaceleración que ya venía gestándose en los últimos meses en la mayor economía de Latinoamérica.
En junio, la industria cayó 1,4 por ciento y el sector servicios, que comprende alrededor de dos tercios de la economía brasileña, descendió 0,5 por ciento.
El crecimiento mensual del 1 por ciento en la agricultura fue insuficiente para compensar las caídas en los otros sectores.
En comparación con junio de 2025, la actividad económica avanzó un 2,4 %, mientras que en el acumulado de los últimos doce meses el crecimiento fue de 1,5%.
Después de que el PIB brasileño avanzara un 2,3% en 2025, la mayoría de analistas prevé un avance menor o, como mucho, igual para 2026, año de elecciones presidenciales.
Entre los factores que amenazan el crecimiento de la economía brasileña figuran la alta tasa de interés, situada en un 14% anual.
A estos se agrega el fenómeno climático de El Niño, que puede afectar al pujante sector agrícola debido al aumento de las temperaturas.
La inflación en Brasil se desaceleró desde el 4,64 por ciento interanual en junio hasta el 4,44 por ciento en julio gracias a que la caída de los precios de los alimentos.
Esto permitió que la tasa bajara a su menor nivel en los últimos once meses, informó el Gobierno.
El IPC de julio se ubicó en 0,07%, un nivel muy inferior al del junio (0,16%) y al del mismo mes del año pasado (0,26%), de acuerdo a datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE).
La tasa de precios de julio fue la menor para un mes desde la medida en agosto del año pasado, cuando Brasil registró una desinflación del 0,11%.
Tras dos meses seguidos de reducción de los precios de los alimentos, la inflación interanual bajó desde el 4,72% en mayo, su mayor nivel en ocho meses, hasta el 4,44% en julio, con lo que volvió a nivel en que estaba en abril.
Se trata de un nivel muy inferior al medido en julio del año pasado, cuando la inflación interanual era del 5,23 por ciento.
De acuerdo con el IBGE, la inflación se desaceleró principalmente gracias a que los precios de los alimentos, que ya se habían reducido en un 0,24% en junio, sufrieron una caída del 0,67% en julio.
Los precios que más cayeron fueron los del tomate (-29,09%), la patata (-19,59%), la zanahoria (-14,41%) y el café (-2,45%).
Los precios de las confecciones y vestuarios también registraron desinflación en julio (-0,66%), así como los del sector de educación (-0,03%).
Por el contrario, la inflación en julio fue presionada por el aumento del 0,99% en los precios de la habitación y del 0,40% en los precios de los artículos de salud y cuidados personales.
