El canciller de Uruguay, Mario Lubetkin, destacó la importancia del Mercosur como "un camino de apertura de puentes".
"El Mercosur es un camino de apertura de puentes"
Así lo afirmó el ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, tras la firma del TLC con EFTA.
El bloque sudamericano y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) rubricaron el martes, en Río de Janeiro, un acuerdo que crea un mercado de trescientos millones de personas.
Apertura comercial del Mercosur
"Es un camino de apertura de puentes para nosotros. Hoy el Mercosur es un camino de oportunidades", subrayó el funcionario uruguayo.
"Es una subregión que crece, que construye y que se proyecta. De eso no hay dudas y los resultados de hoy lo marcan claramente", enfatizó en una rueda de prensa.
El tratado entre el bloque regional y EFTA, calificado como un hito entre los dos bloques, es considerado estratégico para ayudar a enfrentar desafíos globales, como la guerra comercial impulsada por Washington y el cambio climático.
"En medio de un mundo en incertidumbre estamos dando una prueba de que es posible fortalecer el multilateralismo y el libre comercio", dijo el vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, en una ceremonia realizada en el Palacio de Itamaraty en Río de Janeiro.
Para el canciller brasileño y anfitrión del evento, Mauro Viera, la firma del nuevo acuerdo refleja la defensa de un libre comercio basado en normas.
"En un mundo marcado por las tensiones comerciales y el creciente proteccionismo seguimos defendiendo el comercio internacional basado en normas como herramienta para impulsar el crecimiento económico y la prosperidad de nuestros pueblos", exclamó.
Son ocho los países que forman parte del convenio: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, que conforman el Mercado Común del Sur (Mercosur), e Islandia, Noruega, Suiza y Liechtenstein, países miembros de la EFTA. Juntos representan un PIB de más de 4,3 billones de dólares.
El tratado abarcará el comercio de bienes y servicios, inversiones, propiedad intelectual, compras públicas, competencia, reglas de origen, defensa comercial, medidas sanitarias y fitosanitarias, obstáculos técnicos al comercio, asuntos legales y solución de controversias, e incluirá un capítulo de comercio y desarrollo sostenible.
Aunque este martes se selló el acuerdo, este solo entrará en vigor tras las respectivas ratificaciones parlamentarias en cada nación.
Los beneficios de la iniciativa
El acuerdo beneficiará a más del 97% de las exportaciones de ambos bloques, mediante varias medidas, de las cuales, algunas entrarán de forma inmediata y otras gradualmente.
Una vez que el acuerdo entre en vigor, la EFTA suprimirá por completo los aranceles aplicados a las importaciones de productos industriales y pesqueros originarios del bloque sudamericano.
Asimismo, aplicará descuentos o exenciones arancelarias de forma inmediata y ofrecerá cuotas específicas para productos que podrán ingresar sin pagar impuestos de importación, entre los cuales algunos agrícolas que son claves para el Mercosur (café, carnes de vacuno, ave y cerdo, etanol y vino).
El Mercosur, a su vez, contará con un plazo de hasta 15 años para completar un proceso escalonado de reducción arancelaria aplicado a las importaciones industriales provenientes de sus nuevos socios europeos.
Uno de los elementos destacado del acuerdo Mercosur-EFTA es la inclusión de una cláusula ambiental que vincula el comercio digital con el uso de energía limpia.
Según lo pactado, los prestadores internacionales de servicios digitales -como plataformas en la nube, software o servicios de datos- solo podrán beneficiarse de las ventajas del acuerdo si el país desde donde operan cuenta con una matriz eléctrica compuesta en al menos un 67% por fuentes renovables.
Según explicó el canciller brasileño, esta medida busca incentivar prácticas sostenibles en el sector tecnológico y posiciona al acuerdo como un ejemplo concreto de cómo integrar comercio y desarrollo responsable, especialmente en vísperas de la cumbre climática de la ONU (COP30), que se realizará en Belém en noviembre próximo.
El futuro del acuerdo con la Unión Europea
Los cancilleres de los países del Mercosur manifestaron su deseo de firmar hasta diciembre el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea (UE), pero advirtieron que las salvaguardas agrícolas analizadas por el bloque europeo deben atenerse a lo ya pactado por ambas partes.
La advertencia fue hecha en un comunicado divulgado por los ministros de Relaciones Exteriores del Mercosur tras la reunión que mantuvieron en Río de Janeiro.
En la misiva, los ministros de Relaciones Exteriores dijeron haber "tomado nota" de la inclusión de una propuesta de reglamento comunitario sobre salvaguardas agrícolas entre los documentos sobre el acuerdo sometidos a la aprobación del Consejo de la Unión Europea.
Los ministros, según la nota conjunta divulgada por los cancilleres, "resaltaron que la adopción de cualquier reglamento sobre salvaguardas entre las partes tiene que estar en plena conformidad con lo que ya fue pactado en el Acuerdo (de libre comercio con Mercosur)".
Igualmente advirtieron que las posibles salvaguardas también tienen que atenerse a las normas multilaterales de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Los cancilleres agregaron que los países del Mercosur se reservan el derecho a adoptar en un futuro medidas de implementación de salvaguardas previstas en el acuerdo.
En el comunicado, "reafirmaron su disposición" a firmar el Acuerdo de Asociación Mercosur-Unión Europea durante la presidencia temporal del Mercosur ejercida actualmente por Brasil y que concluye en diciembre próximo.
La posibilidad de que el acuerdo pueda ser firmado en la cumbre que tendrán los jefes de Estado del Mercosur en Brasilia en diciembre ganó fuerza tras la decisión anunciada hace dos semanas por la Comisión Europea de proponer un pacto provisional que pueda acelerar la entrada en vigor de lo pactado a nivel comercial.
El pacto provisional, según la Comisión Europea, permitirá aplicar "cuanto antes" la parte comercial del acuerdo con el Mercosur, lo que hace posible completar su ratificación sin que tenga que ser aprobado individualmente por cada Estado miembro.
Según la propuesta, los acuerdos comerciales podrán entrar en vigor gracias al pacto interino, pero el mismo tendrá que ser sustituido más adelante por el acuerdo completo, ya con disposiciones políticas y cláusulas de salvaguardas, que sí tendrá que ser refrendado individualmente por cada Estado miembro.