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Temporada 2026

Cercospora y Septoria: una presión sanitaria creciente que redefine el manejo de la soja

En campañas húmedas, ambas enfermedades pueden ocasionar pérdidas que superan el 15 al 20% en lotes sin control oportuno.

Por Redacción Somos Pymes 2 de abril de 2026 - 12:42

Las enfermedades de fin de ciclo vuelven a ocupar un lugar central en la agenda sanitaria de la soja en un año marcado por lluvias frecuentes, elevada humedad nocturna y un avance fenológico desparejo entre lotes.

El último reporte de Spray Timer de xarvio® FIELD MANAGER, actualizado al 13 de marzo, confirma que el escenario es complejo.

El 40% de los lotes aún permanece dentro del período crítico para la definición de rendimiento -principalmente entre R4 y R5- y la mayoría de ellos presenta condiciones altamente favorables para el desarrollo de Cercospora kikuchii y Septoria glycines.

El manejo de soja

Los mapas de riesgo muestran una concentración de puntos rojos -indicativos de riesgo elevado- en el norte de la Ruta Nacional 7, abarcando zonas donde la humedad se mantuvo elevada durante varios días consecutivos.

Estas condiciones, sumadas al cierre del surco y a la mayor permanencia de agua libre sobre la superficie foliar, configuran el ambiente ideal para la progresión silenciosa de las enfermedades de fin de ciclo.

Tanto Cercospora como Septoria presentan dinámicas que dificultan la toma de decisiones intuitivas.

En el caso de Cercospora kikuchii, la infección puede iniciarse desde etapas vegetativas y expresarse de manera más marcada hacia el final del ciclo, reduciendo la eficiencia fotosintética y afectando el peso de los granos.

Por su parte, Septoria glycines progresa desde las hojas basales hacia las superiores, y su impacto suele subestimarse hasta que el daño ya compromete el área foliar necesaria para sostener el llenado de granos.

En campañas húmedas, ambas enfermedades pueden ocasionar pérdidas que superan el 15 al 20% en lotes sin control oportuno, especialmente en ambientes con rastrojo infectado.

El reporte del Spray Timer permite observar que la expansión del riesgo no es uniforme, pero sigue un patrón claro: los mayores niveles se registran en el norte bonaerense y sectores del sur de Santa Fe y Córdoba este, mientras que el riesgo medio abarca parte del centro-oeste de Buenos Aires.

Las zonas de riesgo bajo son minoritarias y corresponden a ambientes con menor humedad acumulada o a siembras relativamente más tardías.

Durante años el manejo de estas enfermedades se ha basado en aplicaciones de fungicidas de manera preventiva (por fenología, al llegar a R3) o reactiva (por monitoreo de síntomas). En la actualidad el uso de sistemas de soporte en la toma de decisiones, como Spray Timer, sustentados en robustas redes de ensayos regionales, ciencia de datos y pronóstico meteorológico, permiten actuar de forma proactiva en base al riesgo de infección.

Esto permite aplicar fungicidas en el momento preciso, maximizando la eficacia y el tiempo de persistencia.

En este contexto, Melyra®, la solución fungicida de BASF, aparece como una herramienta clave para enfrentar el desafío sanitario de esta campaña.

Su formulación proporciona un control robusto sobre Cercospora y Septoria, dos patógenos que requieren mecanismos de acción complementarios para limitar tanto la infección inicial como las reinfecciones sucesivas.

La persistencia del producto y su capacidad para sostener concentraciones efectivas en la lámina foliar resultan especialmente importantes cuando se alternan días nublados, lloviznas y períodos de alta humedad relativa, como los que marcan el ritmo de este ciclo.

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Septoria glycines-Mapa de alerta de Spray Timer de la enfermedad.

Cómo condicionan el rendimiento

Más allá de su expresión visual hacia el final del ciclo, Cercospora y Septoria condicionan el rendimiento de la soja desde mucho antes de que los síntomas sean evidentes.

La progresiva pérdida de área foliar verde durante el período crítico reduce la capacidad del cultivo para interceptar radiación y sostener la fotosíntesis necesaria para el llenado de granos.

En escenarios donde estas enfermedades avanzan sin control, se observa una combinación de efectos negativos: menor peso de mil granos, abortos de vainas en los estratos superiores y una caída en la eficiencia del uso del agua y los nutrientes.

En lotes con alta presión sanitaria, el impacto sobre el rinde no responde a un evento puntual, sino a un deterioro acumulativo del funcionamiento del cultivo en momentos clave de definición del rendimiento.

La experiencia local muestra que en campañas húmedas, con alta frecuencia de lluvias y elevada humedad nocturna durante los estadios reproductivos, las enfermedades de fin de ciclo han tenido un rol determinante en la brecha entre el rendimiento potencial y el obtenido a cosecha.

En distintos ciclos productivos de la región pampeana -particularmente en el norte de Buenos Aires, sur de Santa Fe y este de Córdoba- se ha documentado que lotes que llegaron a R3–R5 con buen potencial terminaron resignando kilos por hectárea cuando el control sanitario se demoró o se subestimó la presión de Cercospora y Septoria.

Estos antecedentes refuerzan que, aun en años donde el cultivo “llega bien”, la falta de protección oportuna frente a EFC puede transformar un escenario favorable en un resultado claramente inferior al esperado.

Cabe mencionar que hemos transitado en otras campañas pérdidas de rendimiento de hasta 30% en lotes con presión elevada y control tardío de estas enfermedades.

La información provista por Spray Timer refuerza el rol que las herramientas digitales pueden desempeñar en la toma de decisiones agronómicas.

El seguimiento por zonas, la identificación de áreas críticas y las alertas según condiciones ambientales permiten al productor evitar aplicaciones fuera de momento y priorizar los lotes donde el retorno del control es mayor.

En un año donde la presión sanitaria aumenta y el cultivo transita estadios de alta sensibilidad, la combinación de modelos de riesgo y fungicidas de amplio espectro se vuelve indispensable para preservar el rendimiento.

La campaña 2026 presenta nuevamente un escenario que obliga a actuar con precisión y de manera proactiva.

Cercospora y Septoria avanzan de manera consistente en las zonas más húmedas, y la evidencia técnica indica que aún resta un tramo significativo del período crítico en un gran número de lotes.

En este marco, la integración entre datos, monitoreo y tecnología de aplicación emerge como la estrategia más efectiva para sostener el potencial productivo de la soja frente a una presión sanitaria que no da tregua.

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