Las empresas aceleran la digitalización y automatizan cada vez más tareas, pero incorporar nuevas herramientas no garantiza una transformación real.
El problema no es incorporar tecnología, es lograr que las empresas realmente cambien con ella
El aporte de QuienVino, la empresa argentina que desarrolla soluciones para la gestión integral de recursos humanos.
El desafío está en conseguir que la tecnología libere tiempo, genere mejor información y permita a las personas concentrarse en tareas de mayor valor.
La transformación digital se instaló definitivamente en la agenda de las compañías privadas.
Procesos que hasta hace pocos años se resolvían con planillas, papeles, correos electrónicos o tareas manuales hoy pueden digitalizarse y automatizarse en poco tiempo.
Sin embargo, incorporar tecnología y transformar una organización son dos cosas diferentes.
Una empresa puede pasar sus planillas a la nube, digitalizar documentación, automatizar tareas administrativas y continuar trabajando con prácticamente la misma lógica de antes.
La herramienta cambió, pero la manera de organizar el trabajo, tomar decisiones y gestionar a las personas sigue siendo la misma.
“Muchas veces pensamos la transformación digital desde la herramienta que vamos a incorporar, cuando la conversación debería empezar antes: qué queremos cambiar y para qué. La tecnología es un habilitador”, explicó Patricia Soria, cofundadora y CEO de QuienVino.
Y aclaró: "La transformación ocurre cuando logramos que las personas y la organización puedan trabajar mejor a partir de ella".
Automatizar no es solamente hacer lo mismo más rápido
Uno de los mayores aportes de la tecnología es su capacidad para asumir tareas rutinarias que durante años consumieron una parte importante de la jornada de trabajo.
Pero ahí aparece una segunda pregunta: ¿Qué hace una empresa con el tiempo que logra liberar? La oportunidad no está solamente en reducir horas administrativas.
Está en poder destinar ese tiempo a analizar información, resolver problemas, mejorar procesos, desarrollar equipos y tomar mejores decisiones.
“A medida que la tecnología se ocupa de las tareas rutinarias, las personas podemos concentrarnos en aquello que aporta verdadero valor: adaptarnos, tomar decisiones con criterio, crear, escuchar y construir equipos capaces de aprender”, sostuvo Soria.
"La automatización no reduce la importancia de las capacidades humanas; libera tiempo para desarrollarlas y ponerlas al servicio de mejores decisiones", remarcó
Es justamente en la gestión de personas donde esta tensión se vuelve particularmente visible.
Todavía existen empresas en las que registrar horarios, administrar licencias, organizar turnos, gestionar documentación o preparar información requiere múltiples planillas, intercambios de mensajes y procesos manuales.
De administrar tareas a gestionar personas
QuienVino nació para intervenir precisamente sobre esa carga operativa. La plataforma centraliza en un único entorno digital procesos como el registro horario, la administración de licencias, la documentación laboral, la planificación de turnos y la generación de reportes.
La lógica detrás de la solución no consiste únicamente en digitalizar lo que antes se hacía manualmente.
Al automatizar y ordenar esos procesos, la empresa busca que quienes tienen responsabilidades sobre los equipos dispongan de más tiempo e información para gestionar personas y menos tiempo destinado a tareas administrativas.
Ese impacto puede ser especialmente significativo en las PyMEs, donde la gestión del personal muchas veces no está concentrada en grandes estructuras de Recursos Humanos, sino que convive con otras responsabilidades operativas.
Según información de la compañía, el uso de la plataforma puede representar hasta dos horas diarias de ahorro en gestión administrativa, además de reducir errores en el cálculo de horas y permitir que procesos de cierre mensual que demandaban días puedan resolverse en minutos.
“Para nosotros, la tecnología aplicada a Recursos Humanos no debería achicar el rol de las personas, sino todo lo contrario. Tiene que sacar del medio aquello que es repetitivo y administrativo para devolver tiempo y datos que permitan gestionar mejor”, señaló Soria.
Y añadió: "El valor no está solamente en automatizar una tarea, sino en qué puede hacer la organización después con el tiempo que recuperó".
Cuando las personas son parte de la transformación
La implementación de tecnología presenta, además, otro desafío: lograr que las personas efectivamente la incorporen a su manera de trabajar.
Cuando eso no sucede, es frecuente hablar de “resistencia al cambio”.
Pero detrás de esa resistencia puede haber otros motivos: no comprender para qué se introduce una herramienta, sentir que inicialmente agrega tareas en lugar de eliminarlas o enfrentarse a la modificación de procesos que se realizaron de la misma manera durante años.
Por eso, para Soria, una transformación tecnológica también es un proceso de liderazgo.
“Las personas no acompañan el cambio: son parte del cambio. Escuchar, comunicar e involucrar es tan importante como elegir correctamente la tecnología. Podés tener la mejor herramienta, pero si la organización no entiende qué problema viene a resolver y cómo va a mejorar su trabajo, la transformación queda a mitad de camino”, resaltó la cofundadora de QuienVino.
El próximo desafío: Decidir qué queremos seguir haciendo las personas
Con el avance de la automatización y la Inteligencia Artificial, la discusión comienza a ir más allá de qué procesos pueden digitalizarse.
Para las empresas, el desafío será también decidir qué quieren automatizar, qué necesitan mantener bajo criterio humano y cómo utilizar las capacidades que la tecnología libera.
Porque una organización más digital no necesariamente es una organización más eficiente, innovadora o preparada para el futuro.
La diferencia estará en qué haga con esa tecnología. Y, sobre todo, en qué haga con las personas y el tiempo que la tecnología le devuelve.
QuienVino es una empresa argentina de base tecnológica que desarrolla soluciones para la gestión integral de recursos humanos.
Su plataforma digital permite centralizar procesos como el control horario, la administración de licencias, vacaciones, certificados médicos, la gestión documental, la planificación de turnos y la generación de reportes, ayudando a las organizaciones a optimizar tiempos, reducir tareas administrativas y mejorar la experiencia de sus equipos.
Actualmente, QuienVino acompaña a más de 70 empresas de distintos sectores y cuenta con más de 2.300 usuarios activos, consolidándose como una solución ágil, escalable y adaptada a la normativa argentina.