El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció que destinará 100 millones de dólares anuales al Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem).
Brasil destinará 100 millones de dólares anuales para el fondo de convergencia del Mercosur
El bloque lanza una nueva asociación económica con Japón.
Se trata del principal instrumento financiero del bloque para reducir asimetrías entre sus miembros.
La propuesta de Brasil al Mercosur
"Estamos listos para lanzar el Focem 2 y aumentar la contribución brasileña con una aportación de 100 millones de dolares anuales a lo largo de una década", comentó el mandatario durante su intervención en la apertura de la LXVII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Mercosur, en la ciudad paraguaya de Luque.
El jefe de Estado destacó que, desde su creación en 2004, el Focem "ya financió" más de mil kilómetros de carreteras, 680 kilómetros de líneas ferroviarias, 750 kilómetros de líneas de transmisión eléctrica y 100 kilómetros de red de saneamiento básico.
"En la actual coyuntura, el Mercosur es una necesidad estratégica", insistió el premier brasileño, uno de los principales defensores de la unión aduanera.
En ese sentido, celebró que durante esta edición de la cumbre se lanzará la nueva asociación económica del bloque con Japón y sostuvo que "en breve" harán lo mismo con China, para seguir acercándose "a los mercados más dinámicos del planeta".
Asimismo, destacó la futura incorporación de Bolivia, que aún permanece en proceso de adhesión, al grupo conformado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, un hecho que calificó como "un paso más para reducir las asimetrías".
La nueva estrategia de aportar 100 millones de dólares anuales representa un cambio respecto a una propuesta que preveía reducir el tamaño del fondo a unos 30 millones de dólares al año, una idea que había enfrentado resistencia por parte de Paraguay y Uruguay.
Lula afirmó que el bloque, cuya presidencia pasará este martes al mandatario uruguayo, Yamandú Orsi, "permanece como principal espacio institucional en una región cada vez más polarizada" y que debe protegerse "por encima de cualquier divergencia ideológica".
La congregación del cloque
La 68ª Cumbre de Presidentes del Mercosur comenzó el martes en la ciudad paraguaya de Luque, cercana a la capital, Asunción, con la presencia de seis mandatarios latinoamericanos y la ausencia de Javier Milei, que la víspera declinó su participación para centrarse en asuntos relacionados con su administración.
El mandatario anfitrión, Santiago Peña, ofreció un discurso de bienvenida y después su canciller, Rubén Ramírez, hizo un resumen de la gestión de Paraguay al frente de la Presidencia pro témpore del bloque, que esta jornada se trasladará a Uruguay.
También hablaron el canciller argentino, Pablo Quirno; el uruguayo, Yamandú Orsi, y el líder Rodrigo Paz, de Bolivia.
También intervendrán los mandatarios de Chile y Ecuador, José Antonio Kast y Daniel Noboa, respectivamente, así como de los cancilleres de Panamá, Colombia y Perú, e invitados especiales de Emiratos Árabes Unidos, Trinidad y Tobago y Uzbekistán.
El encuentro entre los presidentes está precedido por el que celebraron el lunes los cancilleres, conocido como Consejo del Mercado Común, un órgano en el que se gestan las decisiones del grupo latinoamericano.
La reunión estuvo marcada por la tensión por las negociaciones de las cuotas particulares de exportación a la Unión Europea (UE) derivadas del histórico acuerdo de libre comercio que ambos bloques firmaron en enero.
Asimismo, por las veladas críticas de Brasil al Gobierno de Argentina por la rúbrica de un acuerdo comercial entre este país y Estados Unidos, que según el canciller de la nación amazónica no está "en consonancia" con el espíritu del Mercosur.