El jefe del sindicato del sector (SMATA), Ricardo Pignanelli, aseveró que tiene una "calentura perra" contra el Gobierno y las empresas automotrices por los efectos de la crisis que perjudica a miles de trabajadores.
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Señales de retracción económica encienden la alarma dentro del sector mecánico
"Vamos a tener paciencia y cuando se nos termine, tomaremos otro camino. En julio tendremos el verdadero panorama sobre si esta situación se prolonga o no", vociferó el titular del gremio que representa a unos 100.000 afilaidos.
El dirigente oficialista estudia que medidas tomar para dar respuestas a los trabajadores de un sector que ya sumó unas 15.000 suspensiones en lo que va del año, con despidos en empresas autopartistas.
"Tengo una calentura perra, parece que estamos en un país de sordos y de caprichosos. El problema no son los sordos sino los caprichosos porque es un defecto humano y los peores son los brutos que creen que se pueden arreglar las cosas de prepo", enfatizó el sindicalista en declaraciones radiales.
En este contexto, Pignanelli anunció que el gremio no determinará aun medidas de fuerza para protestar por las suspensiones, pero esgrimió que "cuando salga a la cancha" va ser porque los operarios ya determinaron "con quién se las tienen que agarrar".
"A esta altura estoy apuntando para todos lados", dijo el sindicalista al responsabilizar por la crisis tanto a las automotrices como a la administración de Cristina Fernández de Kirchner -pese a su cercanía con el oficialismo, desde su cargo dentro del PJ bonaerense-.
Actualmente, la industria automotriz sufre como nunca en estos años de una fuerte crisis, a causa de la fuerte baja en la demanda por parte de Brasil y también a la caída de las ventas internas por la suba de precios que provocó la puesta en marcha de nuevos impuestos el 1 de enero último.
"A mí me tocan a los trabajadores y me están tocando a mi hijos. Están jugando con los laburantes, tengo la paciencia del mundo pero con los laburantes no se juega", dijo Pignanelli, quien no ocultó su enojo por la situación que no mejora.
Y apuntó: "Tengo la paciencia para aguantar pero se están metiendo con los hijos, y mis hijos son los primeros que sufren. El primer sindicato que se cae es el mecánico porque todavía hay muchos burgueses que se creen que el automóvil no es una herramienta de trabajo"
El referente de SMATA recordó que en 2013 la gente que contaba con dinero excedente se protegía en autos de alta gama como un nicho de ahorro porque el tipo de cambio estaba en los 6 pesos y comprar un auto de alta gama de 150 mil dólares era posible.
"Cuando el dólar se fue a 8 pesos y se le puso el impuesto a los coches de alta gama, vino la crisis", relató Pignanelli e indicó que "el problema es que la plata es cara en este país, los intereses están muy altos entonces, nadie va a ir a comprar un coche".
Para el dirigente, el Banco Central de la República Argentina debería bajar la tasa de los créditos, lo que podría dinamizar el mercado con la venta de unas 80 o 100 mil unidades cero kiómetro más que las actuales.