Sistemas agroforestales, programas de uso eficiente del agua y la agricultura ecológica son algunas de las políticas agroambientales exitosas que implementan países de América Latina y el Caribe para reducir los impactos negativos de la agricultura sobre el medio ambiente, destacó el trabajo elaborado por la FAO.
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FAO pide nuevas políticas públicas para bajar el impacto de la agricultura sobre el medio ambiente
La entidad se centró en los principales desafíos para las administraciones locales de cara a elevar su producción de alimentos con el cuidado del medioambiente y favorecer de esa forma la erradicación del hambre y la pobreza.
"La dimensión ambiental necesita estar integrada a políticas de fomento al crédito y al aumento de la producción", señaló el secretario de Extracción y Desarrollo Rural Sustentable del Ministerio del Medio Ambiente de Brasil, Paulo Guilherme Cabral.
En tanto, Hivy Ortiz, Oficial Forestal de la FAO aseguró que "la pobreza y la inseguridad alimentaria están frecuentemente asociadas a ecosistemas frágiles y a la degradación ambiental, por lo que este tipo de medidas contribuyen directamente a mejorar la calidad de vida de los más vulnerables".
El cambio climático, la erosión de los suelos, la pérdida de la biodiversidad, la desertificación y la inestabilidad económica son algunos de los desafíos que se deben enfrentar para lograr la erradicación del hambre y la pobreza rural, según el informe.
"Revertir estas situaciones implica uno de los retos más urgentes y complejos del paradigma del desarrollo sostenible: la conciliación necesaria entre la producción de alimentos, la seguridad alimentaria y nutricional, la reducción de la pobreza y la conservación del ambiente", explicó Ortiz al respecto.
De acuerdo al estudio, va creciendo el número de iniciativas para incorporar criterios ambientales en las políticas agrícolas y de uso de la tierra en los países mencionados, que reducen los impactos de la actividad agrícola sobre el medio ambiente y favorecen la inclusión social de las comunidades más vulnerables.
Entre ellas, se destacan los sistemas agroforestales intensivos, que permitieron recuperar zonas degradadas y aumentar la renta total del productor por unidad de área.
También se refieren a la diversificación productiva y las iniciativas de articulación con el mercado; la agricultura ecológica; y los programas de uso sostenible de los bosques tropicales, los cuales presentan importantes avances en reducir los impactos ambientales comparados al modelo convencional.
La FAO señaló que las políticas agroambientales deben estar fundadas en un marco jurídico-legal adecuado y destacó que la descentralización es de suma importancia para la implementación de estas políticas, ya que se deben ajustar a las distintas realidades socioeconómicas y ambientales locales.