Un equipo de alta performance se empieza a gestar mirando el . ¿Cuál es el futuro que soñás para tu empresa?
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¿Por dónde se empieza a formar un equipo de alta performance?
En la descripción de ese futuro empieza el trabajo. En la creación de una visión de futuro, gestamos la nueva línea de coherencia del accionar de cada persona de la organización.
En la redacción de ese futuro ideal, en la descripción detallada de esa realidad ideal, se gestan los nuevos estándares.
Estándares que se elevarán hoy para tener una métrica del futuro soñado: hoy y de manera tangible en la realidad cotidiana.
La visión de futuro de una empresa marca la brecha que existe entre lo que queremos que pase y lo que está pasando. Esa es la brecha de aprendizaje, la brecha en la que tenemos que hacer foco para evolucionar.
Y acá entran las personas: primero el diseño del futuro, después las personas que generarán ese futuro.
¿Cómo es el equipo tiene la capacidad para hacer realidad el futuro ideal?
¿Tu equipo tiene la capacidad, las habilidades y conocimiento para gestar ese futuro? ¿El equipo ideal para construir el futuro ideal, necesita un tema más grande del que tenés hoy?
Este es el punto donde tengo que darte malas noticias: vos no estás preparado para gestar ese futuro y lo que es peor, tu equipo, el equipo del que formás parte, tampoco.
Por eso, es fundamental entender de manera individual y colectiva que para construir un futuro desafiante, es preciso tener claro que somos aprendices de ese futuro que elegimos vivir.
Y como buenos aprendices, debemos aprender.
Para aprender tenemos que tener claro qué nos está faltando, pensado en conocimiento, información y habilidades. Vas a tener que sumar nuevas habilidades y desandar otras.
También cada persona del equipo.
De la misma manera que más arriba hablamos de la brecha de aprendizaje, tenemos la brecha del equipo ideal; la diferencia que existe en quien está siendo el equipo hoy y quien necesita ser para gestar el futuro ideal, en esa diferencia tenemos casi todo lo que es preciso aprender.
Y no digo todo, porque como aprendices que somos del futuro ideal que queremos vivir, no tenemos capacidad para saber todas las variables que no están siendo necesarias incorporar y aprender para hacer la diferencia que buscamos.
Todo esto aplica al número ideal de personas que requiere ese futuro y las que son hoy.
El diseño es hacer una línea de tiempo en la que tengamos claro cuando las podremos incorporar.
Con toda esta información cada integrante del equipo debe tener claro a qué juega: objetivos claros y roles claros, son la premisa esencial para empezar a hablar de un equipo de alta performance. Esto genera foco y economía de recursos para llegar a los resultados.
Si el rol es claro, el terreno estará fértil para sembrar productividad. Si cada persona, si cada gerencia tiene claro que es lo que tiene que lograr y su rol, podemos medir de manera más profunda para que las dinámicas y las personas sean cada vez más productivas en un estado de aprendizaje permanente.
El cambio colectivo empieza en la transformación individual
Una nueva empresa con la misma gente.
Como líder, tenemos que ser una mutación entre el Sr. Miyagi y Bilardo. Compasión y resultado. Porque como director de orquesta tu mayor trabajo es que tu empresa afine, suene bien y haga una sinfonía.
Formar un equipo de alta performance es una de las tareas principales de la cabeza de una PYME.
Al armarlo tiene que tener claro que es una pieza más dentro de ese ecosistema productivo, una pieza dentro del equipo que día a día trabajará para gestar un futuro mejor.
Entonces, vos tenés que formar un equipo que esté a la altura de ese futuro y también que tenga la capacidad de aprendizaje para construirlo aprendiendo, también, de sus propios errores.
Asistir a cada persona en la transformación es parte del arte que tiene el mundo de los negocios.
La transformación individual es simultánea y transversal. Ninguna jerarquía escapa, ninguna persona queda afuera, esto incluye a proveedores.
No vamos a esperar al futuro para empezar a ser el futuro. Para construir el futuro que queremos tenemos que elevar los estándares hoy, debemos adquirir nuevas disciplinas, nuevas miradas y ser rigurosos con el cambio, porque es la nueva línea de coherencia cuando no sepamos qué hacer.
Si cada persona cambia tenemos una nueva empresa, si cada persona cambia, tu equipo se empodera, individual y colectivamente.