En una entrevista especial con Somos Pymes, Martín Tetaz, diputado nacional de Juntos por el Cambio, se atrevió a trazar el rumbo de salida de la evitar el default y habló de las reformas imperativas para el próximo Gobierno.
Martín Tetaz: "No podemos dejar que explote todo y volver al default"
En una charla con Christian Dátola, el economista se refirió al principal problema que tiene la Argentina, la inflación, algo que no ocurre en el resto de la región.
En esa línea, abogó por una reforma laboral de la mano de un nuevo esquema monetario, fiscal e impositivo.
¿Cómo ves el actual escenario para las PYMES?
Los indicadores económicos son gravísimos. Estamos en una estanflación profunda donde se discute si el PBI va a caer un 3 o 5 por ciento anual, con una inflación que puede llegar al 140 por ciento.
Esto se agrava por la escasez de divisas que se profundizó con la sequía. Este contexto es mortal para las PYMES porque un 80 por ciento de las importaciones en Argentina son para insumos productivos.
El 25 por ciento de esos insumos están trabados por regímenes de licencias no automáticas. Este cepo se va a profundizar en los próximos meses por que lo que va a seguir la recesión.
El Gobierno está viendo cómo devaluar lo menos posible, y por eso desdobla el dólar en varios tipos de cambio.
¿Por dónde empezamos a solucionar el problema de la inflación?
El ejemplo está en cualquier país de la región excepto Venezuela. Tanto Bolivia, Brasil, Chile o Perú tenían los mismos problemas que Argentina pero le dieron independencia absoluta al Banco Central, pese a la inestabilidad política.
El resultado es que el dólar en esas naciones está estable y los precios no suben. Tenemos que ir a ese lugar más allá de las discusiones ideológicas.
Esto no pasa en Argentina porque el Gobierno se financia con impuestos inflacionarios y nadie quiere largar la maquinita (de imprimir billetes) porque eso implica hacer un ajuste en el Estado. Hay que gastar menos.
En el gobierno de (Mauricio) Macri también hubo emisión monetaria y no había independencia del BCRA. Tenemos que aprender de eso porque la sociedad ya no tolera que los políticos se echen la culpa unos a otros.
Hay un consenso entre todos los partidos que conforman Juntos por el Cambio de que la prioridad es bajar la inflación y eso se logra con la independencia total del Banco Central.
También hay otras propuestas como la convertibilidad con Brasil para que la inflación baje más rápido todavía.
Si hubiéramos hecho antes, no llegábamos a la crisis del 2001 y probablemente no existiría el kirchnerismo.
¿Seguís considerando que la administración de Mauricio Macri fue moderada?
Las condiciones políticas de aquel entonces no garantizaban ir a la velocidad que a uno le hubiera gustado.
La mayor parte del déficit fiscal provenía de los subsidios a las tarifas de energía y transporte.
El Gobierno macrista hizo una reforma gradual en ese sentido, porque primero intervino la Justicia y después porque políticamente no se podía.
En 2017 no había la fortaleza en el Congreso necesaria para hacer una gran transformación en Argentina.
Para no tomar deuda hay que terminar con el déficit. Eso se logra con una reducción rápida del gasto.
Estamos al borde del colapso en términos de la deuda. ¿Preferís seguir negociando con el FMI?
No podemos dejar que explote todo y volver al default, porque la sociedad no está en condiciones de vivir lo mismo que pasó en 2002.
Es una irresponsabilidad que no podemos permitir porque si no terminaríamos con un 60 por ciento de pobreza.
Además de la independencia del Banco Central: ¿Qué otras medidas proponen?
En cuanto a lo monetario hay que hacer reformas y llegar a la unificación cambiaria, porque no se puede vivir con 14 tipos de cambio. Es una mentira que haya un dólar de 200 pesos en el mercado.
Además hay que sacar una ley de emergencia laboral para las PYMES donde se le saca la mochila de la espalda a las empresas del sector, destrabando el mecanismo de creación de empleo y acabando con los juicios laborales.
Nadie se anima a invertir porque es un lío tremendo incorporar a una persona. Con un Estado que funcione mejor, donde se baja el gasto público y se cobren menos impuestos hay otra Argentina.
¿Por qué no se debate la reforma laboral en el Congreso?
Porque el kirchnerismo duro se resiste a una modificación de las reglas laborales, y existe el riesgo de un veto del Presidente.
El mercado laboral se va a mover por un conjunto de cosas que son la estabilidad fiscal y monetaria, nuevas reglas, un cambio de régimen económico y un nuevo Gobierno, que den seguridad a las PYMES para contratar.
El Congreso tiene actualmente una paridad muy grande y, por eso, nadie puede imponer la agenda.
La dinámica política hace que se traben los temas parlamentarios. Está faltando la figura que generaba consensos en el pasado, que era Sergio Massa.
¿Qué se debe hacer para mejorar el financiamiento de las PYMES?
Hay cosas con las que tenemos que terminar. El Estado no te tiene que matar más con impuestos e inflación.
Para que haya créditos no tiene que haber inflación, más allá de la tasa de interés que se imponga.
Fácilmente se puede triplicar el volumen de financiamiento que tiene Argentina, sobre todo para sectores productivos.
Para eso necesitamos estabilidad y evitar que los bancos públicos den créditos para el consumo en tasa subsidiada. Eso ya lo hacen los bancos privados. Hay que poner el foco en la producción.
¿Qué opinás del monotributo tech?
Me parece una pésima herramienta. Estamos naturalizando un problema general de la economía y le damos un parche al sector de la economía del conocimiento, discriminando a todos los otros sectores.
Nosotros estamos discutiendo en el Congreso una reforma del monotributo en general, no diferenciada. Y no necesitamos una ley para poner un dólar tecnológico, lo puede hacer el BCRA.
Consiguiendo la unificación cambiaria rápida, las primeras exportaciones en BONAR van a ser las de los servicios de la economía del conocimiento.
¿Reconocés que el tope del monotributo está muy bajo?
El kirchnerismo no quiere discutir la reforma integral del monotributo, que pasa por volver a las tablas de los 90s.
El impuesto se debe empezar a pagar unos tres años después de que un emprendedor o un comerciante logra instalarse, con un nivel de facturación razonable.
La inflación se come todo y quedás peor cuando pasás del monotributo a ser responsable inscripto. En este contexto te conviene facturar menos para no llegar a la muerte.
Queremos tratar ese tema cuando cambie la configuración del Congreso.
¿Cómo te vés en 2024?
Con mucho trabajo y ganas de llevar estas reformas al Parlamento, que es el lugar adecuado. Hay un cambio cultural muy grande en la sociedad, que sabe lo que vamos a hacer. Eso me entusiasma bastante.