En una entrevista con Gonzalo Otálora, Gabriela Benac, gerente general de Lácteos Luz Azul, nos contó cómo hizo la para cambiar su modelo inicial de negocios y crecer como PYME nacional en un sector que puede ser hostil para quienes lo intentan.
La historia de la empresa nacional que logró convertirse en franquicia
Junto a su socio, Ismael Bracco, la emprendedora lidera desde 2012 la firma ubicada en la localidad bonaerense de Azul.
En la planta procesan 85 mil litros diarios de leche fluida, elaboran más de media centena de productos y emplean a más de 120 personas de manera directa.
Fabrican quesos (de pasta blanda, semiduros, hilados y de pasta dura), crema de leche y ricota en dos presentaciones, jugos naturales, y un dulce de leche de primera calidad.
Pero son un gran ejemplo que se puede llegar al éxito con el modelo de franquicias.
Historia de vida
"En 2012 nos hicimos cargo de la fábrica de quesos que era conducida por la cooperativa Azul, una planta que estaba totalmente devastada y tenía muchas dificultades para vender sus productos", ilustró Benac.
"En ese momento, la firma tenía solo 15 empleados; actualmente cuenta con más 120 personas trabajando y produce 85 mil litros diarios", recordó la entrevistada.
"Una empresa no solo tiene que experimentar crecimiento de volumen, sino que debe tener un desarrollo, rentabilidad y valor agregado. No alcanza solo con fabricar", aconsejó la directiva.
Y remarcó: "Eso nos decidió a empezar con el modelo de negocios de locales con venta al público, haciéndole entender a los consumidores que venir a nuestros tiendas es acceder directamente al producto de fábrica".
Según Benac, "el riesgo principal de los empresarios hoy día es la cantidad de empleados que tiene la compañía. En un momento, el riesgo laboral fue inviable para nosotros. Por eso adoptamos el modelo de franquicias".
"Lo bueno que tiene la franquicia es que el franquiciado elige poner un local cerca de su casa, donde ya conoce a la población y a la ciudad donde vive. Es un valor agregado muy grande operar de esta manera", destacó la emprendedora en la charla.
La clave del negocio
"Yo arranqué vendiendo quesos y ahora me dedico a vender franquicias. Son negocios totalmente diferentes. El producto es totalmente secundario porque lo importante es que se desarrolle el modelo, centralizando las compras y el volumen de negocios", puntualizó.
"Nosotros decidimos invertir para estar donde la gente percibe que la marca es federal. A través de una estrategia de marketing, posicionamos el producto en los medios y las redes sociales", enfatizó la ejecutiva.
"Comunicamos al franquiciado que hay que hacer muchas cosas diferentes al resto. Una buena decisión puede costar, en términos de inversión, pero significa un antes y un después", alertó.
Para Benac (foto), "el gran tema de todos los franquiciados es la capacitación y el manejo del personal. No todo el mundo sabe conducir. Hay que saber decir no, para que terminar abriendo más franquicias, siempre aprendiendo de los errores".
Aprendizaje de marca
"Tanto las empresas como las franquicias deben ir creciendo en escalones pero lograr, en caso de una una caída, que esta sea menos peligrosa", advirtió la líder de Luz Azul.
En ese sentido, graficó: "Durante la pandemia pudimos abrir 40 locales en todo el país, con lo complicado que fue. Pero este año decidimos parar, para reorganizarnos y ser eficientes en todas las áreas. Ahora planificamos abrir 15 locales más".
"El camino de la franquicia es el correcto. No es fácil porque hay que invertir mucho en comunicación, posicionamiento de marca, procedimientos y capacitación. Pero este es el negocio del futuro", concluyó.
Redacción: Mauro Torres