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Carrera

Carrera empresarial: ¿Es tu negocio una liebre o una tortuga?

21 de junio de 2022 - 11:40

Creo que todos conocen la metáfora en la que la liebre, que es mucho más rápida que la , le propone correr una carrera.

El resultado de esta fábula es saber si la constancia y decisión de la tortuga, le gana a la rapidez, pero intermitencia de la liebre.

Al que no la conozca le recomiendo leerla. Este cuento es el ejemplo perfecto de que para llegar a la meta lo importante no es la rapidez con lo que se hagan las cosas, sino la capacidad que se tenga para que cada cosa que se haga, y te posicione por delante de tus competidores de manera constante.

Para poder convertirnos en tortuga es importante estudiar la situación, prepararse, analizar qué acciones vamos a realizar a futuro y luego de todo este análisis, poner en marcha lo que queremos hacer, sin prisa, pero sin pausa.

Objetivos trazados

Generalmente, el mercado parece estar regido por liebres que rápidamente buscan llegar a la meta, vender más, cumplir rápido los objetivos y muchas veces se pierde de vista el camino, lo importante para las liebres es llegar.

Pero con el tiempo aprendí que el camino hace la diferencia de cómo llegar para tener el mejor resultado posible.

Cuando la tortuga, antes de comenzar la carrera planifico que iba a hacer ya le había ganado anticipadamente la carrera. Tener un plan te hace saber qué hacer y si te enfrentas a quien no lo tiene, terminarás siendo el ganador.

El plan elaborado por la tortuga fue pensado con anterioridad, demorando más tiempo en el comienzo y dando cada paso más lento, pero esos pasos fueron firme hacia su destino.

La estrategia que elaboró se respetó como debía y por eso es que llego a la meta antes que la liebre.

En cambio, la liebre, lo que buscó fue salir rápidamente al mercado corriendo desesperado, pensando que iba a llegar primero y eso lo iba a convertir en un ganador.

Lo que no sabía la liebre, es que el camino no siempre es en línea recta, y que las buenas decisiones que tomamos a tiempo, nos acercan mucho más rápido a la meta, que sólo el ir hacia adelante sin conocer el destino o el objetivo a cumplir.

Conclusiones

Es una metáfora simple, conocida y muy utilizada, pero verdaderamente clara para poder ejemplificar la diferencia sobre quien hace algo con una meta clara en su futuro y en el largo plazo, por sobre quien sólo por inercia se dirige hacia un resultado que nunca va a alcanzar, porque no sabe cuál es ese resultado, no lo planeó llegar a ese destino, no lo midió para saber por dónde era el camino y a cuánto estaba de la meta.

Por lo tanto, no conoce nada sobre ese resultado. Es por eso que nunca nadie llega a un destino sin saber por dónde es el camino.

Toda empresa chica, mediana o grande debe tener una visión y un plan. Uno que determine el futuro, que determine los pasos a seguir y que muestre un camino por donde se debe avanzar.

Es muy importante como empresa convertirte en la Tortuga de los negocios que se toma el tiempo de analizar, de planear y de tomar buenas decisiones y no convertirte en la Liebre que sólo acelera en búsqueda de un resultado, al que nunca llegará.

 

Agustín Remondino

AR Consultora Empresarial
www.agustinremondino.com
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