Según Paul Capriotti, la comunicación corporativa es “la forma de comunicación específica que engloba la relación comunicativa entre una organización y sus públicos”. Esta escueta, pero perfecta definición nos deja muchos indicios.
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La comunicación es integral o no es
Habla de una relación comunicativa, no de un único mensaje o acción. Como también habla de sus públicos, no de una única persona o grupo de personas.
Es un proceso complejo y extenso, en el que funcionan muchas vías al mismo tiempo y en concordancia, más allá de que tengan sentidos diferentes.
Para terminar de comprender la definición agrego lo que el mismo autor considera del público: “Es el rol que desempeñan un grupo de personas que ocupan un estatus determinado en relación con una organización. Un conjunto de posibles conductas homogéneas predecibles (respuestas en común), basadas en una posición compartida por un grupo de personas, que da origen a un interés compartido”.
Por lo tanto y como punto de este texto lo que deseo remarcar, es que trabajar en la comunicación de una empresa, no significa llevar a cabo una acción determinada o dirigirnos a un público específico. Es un proceso integral, debe serlo por definición para que pueda lograr su cometido.
Y claro esto es exactamente igual si la empresa es PYME, de hecho, mucho más se puede ver el desequilibrio comunicacional cuando la empresa es pequeña.
Generar acciones de comunicación solitarias o inconexas no sólo nos alejará de nuestro objetivo, sino que muchas veces puede ser negativo para la organización.
La armonía en el recorrido de los mensajes a través de todos los nervios de una empresa es la clave para su éxito.
En una sinfónica un violín puede ser muy bien ejecutado, pero si no existieran los demás instrumentos no se comprendería la canción, como tampoco si estos fueran en diferentes tiempos, nada tendría sentido.
En muchas organizaciones sucede esto, incluso mucho más en las PYMES. Cuando logran tener recursos y tiempo para encarar un plan de comunicación, sólo se tiene en cuenta el mundo externo y muy poco o nada, lo interno. En ocasiones se cree que porque son 15 o 30 empleados no requieren ningún tipo de acción de comunicación.
Siendo esto un grave error por varios motivos, pero principalmente porque al ser tan pocos, la relevancia que tiene un empleado en el funcionamiento de una pyme es mucho mayor, que el que tiene cualquier otro en una multinacional.
Por lo tanto, el efecto negativo en una persona de cualquier tipo de acción o inacción será más costoso en una pequeña empresa, que en una grande.
No obstante, este análisis desde el sentido común sobre un ejemplo muy visto en las PYMES, existen miles y diversos casos en donde la comunicación no funciona de manera armónica y según las reales necesidades de la organización.
Estos desequilibrios se encuentran en todo tipo de empresas y tamaños, en algunos casos por desconocimiento, por costumbre, malas experiencias y demás excusas.
Cuando una organización encuentra el equilibrio de todo su aparato de comunicación, dando la relevancia e impronta a cada una de sus ramificaciones, según la índole y características particulares de la empresa; cuando la navegación de un mismo mensaje encuentra naturalmente distintas bajadas y decodificaciones, según el caso; y cuando logra una verdadera sinfonía de todas sus herramientas y acciones comunicacionales, es cuando el camino está libre para que la construcción de una imagen de marca llegue al puerto deseado.
Facundo Farias es RRII del Espacio Pyme de la Cámara Argentina de la Construcción
Consultor en comunicación digital y prensa.
Speaker y columnista en temas de comunicación estratégica para PYMES y emprendedores.
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