El economista de la Fundación Mediterránea, Jorge Vasconcelos, subrayó que "lo que amenaza el crecimiento de la Argentina es la inflación, y no el FMI".
Remarcan que la mayor traba para el crecimiento de Argentina es la inflación y no el FMI
Así lo expresó en el más reciente estudio del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), en el cual criticó el "excesivo gasto público y la emisión monetaria" del Gobierno nacional.
En el informe de la Fundación Mediterránea, el experto recordó que "en los últimos días se conocieron datos positivos en materia de nivel de actividad y exportaciones, correspondientes a setiembre y octubre, al tiempo que desde el Ministerio de Economía se informaba que todo el gobierno está alineado con el objetivo de cerrar un acuerdo con el FMI".
"Pese a esto, el riesgo país escaló a picos inéditos y las acciones testeaban nuevos mínimos en dólares libres y el corolario parece evidente, en cuanto al déficit de credibilidad y los mercados demandan hechos, no palabras", alertó.
Vasconcelos (foto) subrayó que "se está configurando una extraña paradoja, porque hasta aquí las políticas expansivas en lo fiscal, que están llevando el déficit primario de 2021 a 3,9% del PIB, si se excluyen ingresos por "única vez", caso de los DEG y el impuesto a la riqueza".
Esas políticas "estaban siendo justificadas desde el Gobierno por la necesidad de rescatar el nivel de actividad luego del bache de 2020 y del traspié del segundo trimestre de este año", graficó el analista económico.
"Sin embargo, los últimos datos muestran que el nivel de actividad estaría volviendo al nivel de 2019 en pocos trimestres, pero el gasto público primario al que apunta el presupuesto 2022 es de 21,8% del PIB, o sea 3,3 puntos del PIB por encima del registro de 2019 de 18,5%", mencionó.
El especialista replicó que la recuperación del PIB "supera las previsiones de arranque de año" y se produce por "la normalización de los sectores de servicios, el dinamismo del sector construcciones y el efecto multiplicador de la mejora de los precios de las commodities, que este año en diez meses generó un plus de 10,8 mil millones de dólares en el valor de las exportaciones agroindustriales".
Según Vasconcelos, "la paradoja de un nivel de actividad que tiende a volver al 2019, pero un gasto público que apunta a quedar más de 3 puntos del PIB por encima de aquel año, será materia de controversia entre el gobierno y el staff del FMI".
"Con un gasto público que en octubre subió 30% interanual en términos reales (neteado de erogaciones Covid), todavía no se percibe un empalme natural con un programa acordado con el FMI", reflejó el experto.
El representante del IEREAL exclamó que la emisión monetaria, medida en términos del PIB, "está bajando un escalón: del equivalente a 10,0% del PIB en 2020 a 7,3% este año, pero aun así, la inflación anual se está acelerando, de 36,1% el año pasado a un estimado de 52,0% este año".
"Considerando la inflación reprimida que se acumula por atraso de tarifas y tipo de cambio, sólo en un escenario de marcada reducción del déficit fiscal la inflación podría dejar de escalar", ilustró.
Vasconcelos advirtió que "una aceleración abrupta de la tasa de inflación es la espada de Damocles que se cierne sobre la recuperación del nivel de actividad, dado el efecto contractivo que tendría sobre la demanda agregada y a su vez, esa amenaza se incuba en la trayectoria ascendente de la deuda pública".
"Utilizar la emisión a favor del Tesoro no evita el endeudamiento, sólo que los pasivos se expandan en cabeza del Banco Central ya que debe esterilizarse una parte de esa expansión monetaria, y la caída de reservas inducida por esa política potencia el problema", argumentó.