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ESPIRITUALIDAD Y EMPRESAS, PROGRAMA 17-SOMOS PYMES

En esta edición, Claudio María Domínguez nos propuso un viaje por el mundo interior para poder descifrar las preguntas del mundo exterior, y recordó que la abundancia no va reñida de la espiritualidad. 

“Ser puede ser espiritual y no tenerle el más mínimo miedo a la abundancia. La gente cree que ser espiritual es ser pobre pero muy meditador. La idea es que vos manejes la abundancia y el criterio de generar fuentes de trabajo, ayudando a los demás, y seas también el dueño de tu historia”, expresó el conductor del ´Espiritualidad y Empresas`.

¿QUÉ VEMOS REALMENTE EN EL MUNDO?

“En el mundo uno ve lo que uno es. Las cosas son como somos. El mundo es tan jodido o tan maravilloso como tu estado mental del día de hoy”, graficó Domínguez, al hablar del rol clave que juega el estado de ánimo al encarar nuestras empresas de vida.

Y se preguntó. “¿Cómo puedo compensar dentro mío lo que el mundo me causa? Si busco empresarialmente que las cosas me salgan como uno quiere, esto puede no pasar. Eso no significa que todo sea perfecto. Esto te puede abrir puertas que vos ni siquiera tenías el coraje de explorar internamente”, ilustró.

Para Claudio, “no hay que limitarse a mi idea de lo que deben ser las cosas. Hay que fabricar tu propio camino, creando desde la nada aparente una realidad extraordinaria. Debo generarme un camino que hasta ahora el mundo no ha descubierto”, aconsejó.

Y recordó: “La abundancia es de los precursores, de los creadores y de los que improvisan con instinto e intuición”.

“Me guío en mi eje, en mi control y en mi comprensión de quien soy. Sé que estoy divinamente guiado porque me vinculo con la abundancia del universo. Si hago eso me merezco una vida extraordinaria”, manifestó el conductor de EyE.

¿QUÉ ES LO QUE REALMENTE ME IMPORTA?

“Buda decía que vos tener que plantearte primero lo que querés, y luego hacé lo mejor que puedas por conseguirlo sin perder la dignidad. Tenés que saber quien sos”, sentenció Claudio.

Y en esa línea, aseveró que “la producción que yo obtenga va a prolongarse siempre y cuando el productor (uno mismo) esté sano e íntegro, inteligente en su manejo del mundo”.

“Si yo se quien soy y para qué vine (al mundo) me va a ir muy bien en abundancia. Si hago eso, logré lo más importante que es encontrar el sentido de la vida”, reflejó Domínguez.

“Necesito disfrutar de mi creatividad plasmada en el mundo exterior. La verdadera empresa es ser dueño de tu vida”, concluyó.

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