Por Juan Bidondo. El trabajo permanente hoy no representa más del 30% del total del empleo en el mundo, según la OIT. Encuestas revelan que más del 70% de los trabajadores avala esquemas de trabajo a distancia.
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Empleo: de la innovación a la nueva normalidad (modalidad)
Las empresas cambiaron. Los profesionales cambiaron. Las relaciones cambiaron. La tecnología en el centro de escena: ¿motor o facilitador?
El mundo del trabajo, cualquiera sea su hábitat, está tomando acciones definitivas ante la innegable realidad 4.0. La nostalgia se hace insostenible ante la eficacia que el desarrollo tecnológico y la conectividad proveen a las empresas.
La mayoría de las firmas hace lo imposible por subirse a tiempo a la ola digital y no quedarse atrás. Hoy, las empresas ya no se distinguen por sus bienes de capital y producción, sino por el conocimiento que logran compartir.
Ante este escenario, la incorporación de tecnología no sólo potencia a las organizaciones en relación con su productividad y competitividad, sino también a los trabajadores.
¿Cómo y por qué? A partir del uso de nuevas soluciones, surgen esquemas de relaciones laborales hasta entonces impensados para muchos, por lo que los trabajadores tienen mayores niveles de autonomía y de decisión. Trabajos a tiempo parcial, por proyectos, el cuentapropismo y free lance.
En ese marco, los trabajadores del conocimiento se consolidan como una perla: detentan competencias asociadas con la flexibilidad que les permiten agregar un valor distintivo, interpretar, conectar, proponer y desarrollar acciones.
Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el trabajo permanente hoy no representa más del 30% del total del empleo en el mundo.
Sin dudas, esto anuncia una disposición hacia mercados laborales más autónomos y adaptativos, y se da porque el escenario lo permite: las nuevas tecnologías y la hiperconectividad favorecen que las personas ya 'no vayan al trabajo', sino que la tarea vaya hacia ellos.
Tal es así que aspectos típicos del trabajo tal como lo conocimos -como el cumplimiento de horarios fijos, el rol de la autoridad y el trabajo en equipo- van mutando hacia formatos más elásticos, horizontales y descentralizados.
Resulta interesante, a su vez, conocer cuál es la percepción que los trabajadores a propósito de la ebullición del trabajo a distancia como consecuencia de la pandemia global.
Según una encuesta de Cushman & Wakefield, el 73% de los encuestados cree que su empresa debería usar esta opción y permitir variedad de lugares para interactuar. Además, el 90% siente que hay más confianza para que trabajen de forma remota.
Estos cambios marcan el final de las relaciones laborales rígidas y geográficamente predeterminadas. Y esto se traduce en mayores expectativas personales y posibilidades de trabajo diversas.
Por ello, el potenciamiento que viene de la raíz tecnológica es mutuo y empieza con la practicidad comprobada. Se jubilan hábitos innecesarios, monótonos y agotadores para darle mayor espacio a la búsqueda de mayor rendimiento consensuado con el trabajador mediante la búsqueda de esquemas y ambientes flexibles, herramientas inteligentes y el incremento en la confianza del trabajo remoto.
Para las empresas, la gran pregunta siempre tiene que ver con cómo equilibrar los sistemas tradicionales de las organizaciones con soluciones innovadoras. Y para nosotros la respuesta es contundente: sosteniendo los valores, pero poniendo en jaque los hábitos.
Las herramientas de trabajo y productividad cambian mes a mes. No hay tiempo para la nostalgia. No hay que tener miedo: el crecimiento y la evolución llega para todos por igual, aunque haya resistencias. Y esto lo vemos la evolución de la historia.
Un ombú gigante en el living-comedor
La nueva modalidad era una planta que venía creciendo desde hace mucho tiempo. Hoy es un ombú gigante en el living-comedor.
La información, las garantías, las plataformas y los formatos están al alcance de cualquier persona. En línea con los procesos de descentralización productiva, es momento de sostener sólo aquello que corresponde y que aporta valor, y abrirse a los nuevos métodos independientes.
El buen trabajo genera más trabajo, y las plataformas lo hacen visible. Son muchas las vidrieras y para todos los niveles. Si bien hay cierta tendencia hacia los trabajos temporales, las necesidades de grandes vínculos laborales para proyectar en conjunto permanecerán muy fuertes.demás, concretar trabajos eficientemente y de manera creativa será alimento para todos los motores de búsqueda de feriados.
En este cambio de época, el empoderamiento y el protagonismo parecen guiarnos. Cada ser humano, trabajando en soledad o en equipo, busca sentar una impronta propia, pretende y puede ser su propia marca.
Cada persona se consolida como su propio negocio, pero siempre con un aliado principal: la tecnología.
El mundo le pide a las empresas capacidades adaptativas, la herramienta principal para desenvolverse en un contexto RUPT (Rápido, Impredecible, Paradójico y Entrelazado, según el Centre for Creative Leadership). Pero estas son competencias que no sólo deben detentar las organizaciones, sino también (y sobre todo) los trabajadores.
Cómo subirse a la ola
Cada vez es más notorio que aquellas organizaciones no vinculadas al desarrollo tecnológico inician la búsqueda de partnerships con agencias digitales, fusiones o incorporaciones de un CTO y equipo de desarrolladores.
Y en este marco surge quizás una de las principales problemáticas que afecta al desarrollo de las empresas. Hace algunos años atrás, conseguir perfiles con experiencia en herramientas de business intelligence o virtualización de servidores se había convertido en una necesidad y en un objetivo difícil de lograr.
Hoy, la tendencia incluso se complejiza. Vivimos en un escenario que demanda el desarrollo de aplicaciones para dispositivos celulares (Android o iOS), el uso de lenguajes de programación como Flutter o Kotlin, el trabajo sobre Inteligencia Artificial, Internet de las cosas (IoT), Blockchain, automatización robótica de procesos (RPA) o seguridad de la información en la nube.
Las expectativas de las empresas son múltiples y las capacidades de los profesionales también. El punto más complejo de la ecuación: encontrar un match entre la oferta y la demanda.
En esa marea, las empresas de reclutamiento de IT o las áreas de recursos humanos que trabajan con estos sectores deben redoblar sus esfuerzos en buscar alternativas y reinventarse constantemente.
La clave: pensar "fuera de la caja" para encontrar candidatos con los conocimientos que se adecuen a las necesidades de cada negocio.
Juan Bidondo, Co-Founder & COO en CODA Agency
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