Por Carlos Contino. Un sondeo de CONA RH a 25 empresas líderes de mediano y gran porte para relevar cuál fue el movimiento salarial de febrero a la fecha, registra un costo de vida que, aunque algo más bajo, sigue deteriorando el poder de compra.
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La línea descendente de los salarios en tiempos de Covid-19
El 2,2% de Junio, el 13,6% del 1er semestre del año y el 42,8% interanual son las evidencias que representan no solo estadísticas sino impacto real en los bolsillos de cada empleado y consecuentemente en su poder adquisitivo.
Esto en un marco de empresas de Industria, Comercio y Servicios con poca o medina actividad real en el mejor de los casos.
A ello se suma Retail sin actividad al momento del relevamiento, aunque por noticias recientes, en proceso de apertura con limitaciones operativas. Respecto del sector gastronomía solo funciona el take away que para muchos representa como máximo un 30% de la venta.
Capitulo aparte aviación, turismo, hotelería, cadena de gimnasios, peluquerías, indumentaria, que están directamente “debajo de la lona”, y también en aperturas programas con limitaciones de funcionamiento. En todos los casos las empresas registran una mochila llena de pasivos al igual que los trabajadores.
Vale agregar que varias de las organizaciones activas están teniendo problemas con su rentabilidad.
Es que precios cuidados los limita en varios de sus productos de alta rotación y costos crecientes por el cambio de procesos internos, nuevos lay out, mayores medidas de higiene y limpieza, transporte de personal, personal con licencias Covid-19 e inconvenientes con insumos importados, entre otros. Alimentación, Envases y Limpieza son algunos ejemplos.
La síntesis de todo lo mencionado toma evidencia en proyectos demorados, inversiones inexistentes, niveles de desocupación crecientes, reducción de ingresos en personas y empresas, mínima demanda mano de obra laboral, sindicatos que a partir de la situación económica y el “mayor costo del changuito” solicitan paritarias que mejoren la situación de “su gente”.
Camioneros, bancarios, transporte, aceiteros, alimentación, salud, entre otros, son algunos de las actividades que ya concretaron o están en proceso conversacional de hacerlo, o bien lograr el objetivo por medio de una obligación legal.
Si bien hablar de incrementos salariales en este contexto parece imposible, a pesar de lo justificado que podría ser por el costo de vida, Argentina siempre tiene sorpresas.
Del sondeo mencionado nuestras conclusiones son; solo el 39% de las empresas relevadas otorgó algún incremento salarial del orden del 10% como mediana durante el periodo marzo/ julio 2020.
Las políticas salariales que fueron planificadas y presupuestadas hacia fines del 2019 para el 2020 quedaron anuladas en la mayoría y en revisión en las restantes.
A su vez, de nuestro estudio se desprende que muy pocas empresas están pensando en aumentar los sueldos en la inmediatez; más bien el foco es mantener la fuente de trabajo para el personal que hoy queda en actividad presencial o teletrabajo, y los que están suspendidos en su casa. Esta será la moneda de cambio con sindicatos: la estabilidad de los trabajadores. ¿Alcanzará?
Quizás algún paliativo de mejora pueda ser otorgar una suma fija no remunerativa “en voz baja nos comento alguna de las empresas encuestadas” pero sólo en casos de empresas que estén en condiciones de hacerlo.
Al igual que 2019, definitivamente el 2020 será un año en el cual los ingresos del personal en todos los niveles quedaran por debajo de la Inflación. ¿Cuánto? Lo estimamos en un 10/12% como mínimo.
Aún las empresas no tienen decisiones definitivas sobre el tema, pero interpretando los mensajes recibidos, esta es nuestra impresión. recién habrá movimientos de setiembre u octubre para adelante, siempre y cuando las últimas medidas de apertura en las actividades tienen respuesta en la demanda de los consumidores.
En cuanto a los Beneficios Sociales todas mantuvieron sus políticas, e inclusive varias establecieron nuevos beneficios como charter, ayudas adicionales en plan de salud, comedor y viandas, compras comunitarias de artículos escasos, teletrabajo aún en quienes lo resistieron durante mucho tiempo, consideraciones de jornadas y horarios especiales, fueron alguno de los que mencionaron.
Lic. Carlos E. Contino, Socio de CONA RH