El último análisis de la OIT sobre el impacto del virus COVID-19 en el mercado laboral pone en evidencia el efecto devastador que ha tenido la pandemia en el mundo del trabajo, especialmente en los trabajadores jóvenes.
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El coronavirus y el mundo del trabajo: recomendaciones de la OIT
La pérdida de horas de trabajo
En el primer semestre de 2020, uno de los indicadores de la incidencia adversa de la pandemia en el mercado laboral es la pérdida de horas de trabajo.
En el último informe de la OIT, se estima que las horas de trabajo han decrecido alrededor del 10,7% con respecto al último trimestre de 2019, lo que equivale a 305 millones de puestos de trabajo a tiempo completo.
Las regiones más afectadas por la pandemia en relación a esta problemática son América (13,1%) y Europa y Asia Central (12,9%).
Según estimaciones de la OIT, la realización de pruebas de detección y rastreo de contactos para el mercado de trabajo permiten una menor alteración del mercado laboral, pudiendo contrarrestar la pérdida de horas de trabajo hasta en un 50%.
En aquellos países en los que se han llevado a cabo menos actividades de realización de pruebas de detección y rastreo de contactos la misma es de alrededor del 14%, frente al 7% en los países en los que más actividades de ese tipo se han llevado a cabo.
Los jóvenes: “La generación del confinamiento”
La pandemia ha azotado al mundo laboral en general, pero ha tenido un desproporcionado impacto en los jóvenes, quienes más padecen las consecuencias sociales y económicas de la pandemia, y corren el riesgo de tener que seguir haciendo frente a los efectos de la misma a lo largo de toda su vida laboral.
El Covid-19 ha afectado distintos ámbitos de la vida de los jóvenes, en particular el laboral.
Esto puede traducirse en:
a) Interrupción de sus programas educativos o de formación
b) Pérdida de empleo y de ingresos
c) Mayores dificultades para encontrar trabajo, reincorporarse al mercado laboral y tratar de encontrar un mejor empleo.
Incluso antes de la irrupción del nuevo coronavirus en el escenario mundial más de 267 millones de jóvenes no tenían empleo, ni participaban en ningún programa educativo o de formación.
El desempleo afectaba a 67,6 millones de jóvenes. La proporción de mujeres jóvenes rebasa el 31%, frente al 13,9% en el caso de los hombres, y afecta casi al 40% en los países de ingresos medianos bajos.
Casi 328 millones de jóvenes trabajadores de todo el mundo (77%) tenían un empleo en el sector informal, un 17% más que los trabajadores adultos (25 años o más).
Más de cuatro de cada diez jóvenes empleados en el mundo, trabajaban en los sectores más afectados al surgir la crisis. Esta proporción representa a 178 millones de jóvenes trabajadores de todo el mundo.
La OIT insta a los gobiernos a buscar soluciones a partir de la implementación de políticas que permitan evitar consecuencias adversas a largo plazo en los planos educativo, formativo y profesional.
La inclusión y la implantación eficaz de garantías de empleo o competencias, junto con incentivos para la incorporación al mercado laboral deben tener un lugar preponderante en la agenda política actual para evitar un escenario catastrófico a futuro.
Dr. Juan Pablo Chiesa
Presidente de la Asociación de Profesionales Representantes de Emprendedores y Empresarios Afines (APREEA).
Abogado. Doctrinario Laboralista (UBA)
Analista Jurídico en medios de Comunicación
Autor del libro “Los principios de la empresa y los Sueldos” (Una mirada práctica para la confección de haberes)
Líder de Aptitud Renovadora (partido político en formación)