La presidenta de Brasil confirmó que el Gobierno realizará erogaciones por 2.660 millones de reales (unos 1.330 millones de dólares) en obras destinadas a los barrios pobres de Río de Janeiro, y remarcó que su administración está comprometida con una política fiscal responsable pero no reducirá los gastos sociales.
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Rousseff descartó bajar gastos sociales y anunció más inversiones en las favelas
"Esas inversiones representan calidad en habitaciones, acceso a centros de salud, escuelas y centros deportivos. Significa también ofrecer condiciones para pacificar las comunidades y acabar con el control privado de la violencia, que muchas veces ocurrió por omisión del poder público", aseguró.
Los nuevos recursos serán destinados a obras de urbanización, ampliación de vías, instalación de redes de distribución de agua y de saneamiento, recolección de basuras, el tendido de un teleférico para el transporte público y la construcción de nuevas escuelas y de viviendas subsidiadas.
"Brasil no está enfrentando problemas como andan pregonando algunos críticos. Tenemos una economía sólida y una de las menores relaciones en el mundo entre nuestra deuda y nuestro Producto Interior Bruto (PIB)", enfatizó en ese contexto la mandataria, quien recordó que la deuda pública brasileña está por debajo del 37 % del PIB.
Dilma aseguró que, pese a la crisis internacional, Brasil es uno de los países con menor tasa de desempleo en el mundo.
E insistió, como lo había hecho la víspera, que la inflación está bajo control y que, tras los reajustes de los primeros meses, la tendencia es que los precios se estabilicen. "Jamás dejaremos que la inflación vuelva a este país", concluyó