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DETRÁS DEL ÉXITO, Armando Pérez-SOMOS PYMES

En el segundo envío del ciclo conducido por Daniel Dátola, Armando Pérez reconocido empresario y presidente del Club Atlético Belgrano de Córdoba hizo un relato de cómo del fracaso supo conseguir el éxito, y de un infortunio logró despertar al espíritu emprendedor.

Pérez, quien vivió en Córdoba hasta los 18 años y jugó al fútbol en Belgrano contó como fue el proceso para revivir al club más importante de la provincia, que debió ir a una convocatoria de acreedores a mediados de la década anterior y ahora pelea palmo a palmo con los equipos grandes de la Argentina. 

“Tratamos de ayudarlo y sacarlo de la quiebra. Nos hicimos cargo del club a través de una sociedad cuando estaba en el Nacional B y trabajamos desde ahí”, relató en la entrevista de Detrás del Éxito.

En esa línea, describió: “Trabajamos en las divisiones inferiores del club a través de una nueva infraestructura y lo sacamos adelante vendiendo jugadores como Bolatti y Vázquez; alrededor de 10 jugadores en total”.

“A la luz de todo lo que pasó en Belgrano”, ver como está ahora “es una de las cosas que más satisfacciones me dio, incluso a nivel empresarial, porque no tuvimos que venderle ningún jugador a River o Boca”, destacó el invitado.

Y como resumen de su actividad dentro del deporte reflejó. “Hemos hecho un culto del respeto a la persona, y cuando uno hace eso se lo devuelven. Hay que bajar una línea coherente en el fútbol, porque todos ven lo que hacemos. Cuando la cabeza anda mal, todo anda mal”.

También habló sobre sus peripecias en la actividad comercial, siendo que no logró su diploma del secundario, lo que lo forzó a convertirse en un self-made man.

“Como empresario tuve muchos fracasos que me ayudaron a ir aprendiendo. Hay que prepararse y aun así cuesta muchísimo”, aclaró Pérez, quien desandó el camino de sus primeros emprendimientos hasta el éxito de hoy día.

El dueño de Tsu Cosméticos reconoció que durante el Gobierno de Onganía, en los tardíos años 60, debió pedirle trabajo a un ex empleado suyo, que como suele pasar, se lo negó. “De ahí aprendí que nadie me va a dar trabajo”, enfatizó el invitado, quien se vio forzado por el destino para salir adelante como emprendedor.

Asimismo, puntualizó que “algunos empresarios fallan en que no hacen soñar a la gente, y no los hacen progresar” y recomendó “tener una buena relación con los empleados para saber cuales son sus necesidades, ya que no es fácil trabajar para otra persona”.

Además, remarcó que “las mujeres son más inteligentes que los hombres y tienen más capacidades”. 

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