La OMC destacó en su informe la influencia en la ralentización de 2012 de "la desaceleración económica en Europa, que ha derivado en la reducción de la demanda mundial de importaciones, "el lento crecimiento de las economías desarrolladas" y "los repetidos episodios de incertidumbre acerca del futuro del euro".
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Europa frenó el crecimiento del comercio mundial en 2012
La previsión de crecimiento del comercio en un 3,3% en 2013 es inferior al promedio del 5,3% de los últimos 20 años y está muy por debajo de la tendencia del 6% del periodo previo a la crisis.
La OMC alerta de que "persiste un riesgo considerable de deterioro de la situación, centrado en la crisis del euro y el ritmo de contracción fiscal de las economías desarrolladas" y considera que la disparidad de perspectivas económicas entre EE.UU. y la UE "hacen aún mas inciertas las previsiones" para el año próximo.
Contrariamente, el crecimiento de China debería seguir siendo más rápido que el de otras economías importantes, a juicio de la OMC, lo que amortiguaría las repercusiones de la desaceleración mundial.
Aun así, "las exportaciones seguirán siendo limitadas por la escasa demanda en Europa", por lo que "el año 2013 parece llamado a ser casi una repetición de 2012, con lenta expansión del comercio y la producción, por debajo de los promedios a largo plazo".
"Los acontecimientos de 2012 deben servir para recordar que las deficiencias estructurales de las economías puestas de manifiesto por la crisis económica no se han subsanado por completo, a pesar de los importantes progresos realizados en algunos sectores", manifestó el director general de la OMC, el francés Pascal Lamy.
"La reparación de estas fisuras debe ser la prioridad para 2013", dijo Lamy, quien agregó que "los intentos de las economías desarrolladas de establecer un equilibrio entre el crecimiento a corto plazo y las limitaciones fiscales cada vez más estrictas han dado resultados desiguales hasta la fecha".
Según el director general de la OMC, "se ha hecho patente la dificultad de lograr una combinación adecuada de políticas", y "sigue sin estar claro hasta qué punto han avanzado las economías en desarrollo en la reducción de su dependencia de la demanda externa".
Lamy alertó de que "mientras persista la debilidad económica mundial las presiones proteccionistas aumentarán y, con el tiempo, podrían llegar a ser abrumadoras", y consideró que "la amenaza del proteccionismo quizá sea mayor ahora que en cualquier otro momento".