Un empresario brasileño pagará 24 millones de dólares a la multinacional para quedarse con la marca deportiva Topper de Argentina, cuyas operaciones vienen en descenso por la recesión económica.
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Alpargatas vendió Topper a un grupo inversor de Brasil
Se trata de Carlos Wizard Martins -que administra Topper en el Brasil- y que llegó a un acuerdo con Alpargatas para transferir el 22,5% de los negocios de la textil brasileña en la Argentina.
Ese porcentaje -según se informó- incluye toda la operación de Topper en el país, y del total acordado, unos 10 millones de dólares se abonarán al contado.
"El acuerdo prevé la posible enajenación de la participación accionaria remanente sujeta al ejercicio de la opción de compra o de la opción de venta. En el caso de que una de esas opciones se ejerza, el precio determinado para el 100% del negocio será calculado con base en el múltiplo de 6 veces el Ebitda", detalló Alpargatas, en un comunicado.
Esa compañía alertó que sus ventas en la Argentina sufren una fuerte retracción: caen 6,6% interanual, con unos 80 millones de dólares.
En el Brasil, Wizard Martins tiene empresas en diversos sectores de la economía: un instituto de idiomas, restaurantes y, en los últimos años, sumó el 100% de las operaciones con las marcas Topper y Reina.
También, tiene una cadena de productos naturales y orgánicos llamada Mundo Verde.
En mayo de este año, 67 operarios fueron despedidos de las plantas que la empresa Alpargatas tiene en Catamarca; también, ofreció retiros voluntarios y licenció empleados.
Las PYMES textiles son las principales víctimas de la caída industrial
Alpargatas trabaja al 40% de su capacidad instalada en Corrientes
La crisis de la textil Alpargatas en esa provincia había sido advertida por la Asociación Obrera Textil: en su mejor momento, llegó a tener unos 1.300 empleados; ahora, según el gremio, quedarán 280.
A partir de la llegada de Wizard Martins, creció la expectativa en Catamarca acerca de cómo seguirá el negocio de la planta local.
Alpargatas también era dueña de la planta en Santa Rosa, Calzar. La misma situación que se vivió en Catamarca ocurrió acá. Tenía unos 400 trabajadores y ahora quedan sólo 130.
Fuente: NA