Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos en el marco de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) constituyen la iniciativa más importante -y que más países abarca- promovida alguna vez por dicha institución.
- Somos Pymes >
- Internacionales >
Afirman que Latinoamérica debe apostar a un crecimiento sostenido
Los Objetivos son 17, tienen alcance global, y comprenden problemáticas muy diversas que incluyen: pobreza, género, cambio climático, educación y crecimiento económico, entre otras. Todo esto forma parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible elaborada por la ONU, documento fundacional de los ODS.
¿Qué son los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU?
Los ODS nacieron formalmente a fines del año 2015, cuando los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), la anterior iniciativa de la ONU, alcanzaran su fecha de vencimiento sin haber registrado resultados globales satisfactorios. A los 8 objetivos originales se le agregaron 9 adicionales, para llegar a los actuales ODS, transformando a la presente iniciativa en un proyecto aún más ambicioso cuya meta es cumplirlos en tan sólo 15 años.
La ONU entiende por desarrollo sostenible al desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de generaciones futuras. Esta definición conlleva un sinnúmero de preguntas e interrogantes que no son fáciles de dirimir.
¿Cuáles son las necesidades a satisfacer? ¿Todas las personas tenemos las mismas necesidades? ¿Somos realmente capaces actualmente de satisfacer esas necesidades sin afectar el futuro? Esta definición de desarrollo sostenible descansa en la posibilidad de que las generaciones presentes podrán efectivamente generar el crecimiento económico, la inclusión social y la protección ambiental necesaria sin poner en peligro esos mismos objetivos en el futuro.
Los ODS se enfocan entonces en tres dimensiones de desarrollo sostenible: la económica, la social y la ambiental. La ONU argumenta que es necesario un balance entre esas tres dimensiones y es por ello que cada uno de los 17 objetivos incluye, como mínimo, a una de ellas.
La dimensión ambiental ha tomado gran relevancia en los últimos tiempos y esto se ve reflejado en los ODS. Es importante destacar que de los 9 nuevos objetivos planteados por la ONU, 6 están directamente relacionados con la cuestión ambiental.
La ONU reconoce que el agotamiento de los recursos naturales y la contaminación ambiental son retrocesos derivados la economía moderna a nivel mundial y no es casual que los ODS hayan adoptado una jerga que incluye palabras como economía verde, resiliencia o desacople.
Los ODS en América Latina
Lejos de constituir una utopía, los Objetivos marcan un sendero deseable y posible con el fin de construir un mundo mejor, sin pobreza y con mayor equidad.
América Latina no escapa a ninguno de los objetivos planteados. El continente sigue siendo el más desigual en el mundo, con grandes superficies de áreas verdes y las más grandes reservas de agua dulce, y se beneficiaría ampliamente de la adopción de muchos de los postulados de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
¿Y quién financia?
De acuerdo a CEPAL, la implementación de los Objetivos en la región demandaría una inversión de entre 3.000 y 14.000 millones de dólares por año, unas 10 veces más de lo estimado para los objetivos anteriores y que representarían -como mínimo- la mitad del PIB de la región.
De ahí surge la pregunta de cómo se financiarían los mismos: por un lado los presupuestos públicos de los países de la región ya enfrentan severas dificultades vinculadas a la fuerte evasión tributaria, sumado a que la presión tributaria promedio de la región es baja a nivel mundial.
Los recursos financieros privados (externos e internos) disponibles no necesariamente garantizarían un flujo constante, producto de los vaivenes y volatilidad que enfrenta actualmente la economía global. Vale recordar, a modo de ejemplo, que durante el 2016 la inversión extranjera directa que recibió América Latina disminuyó casi un 8% en comparación con el 2015, y para 2017 las proyecciones son muy poco alentadoras.
¿Logrará América Latina cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible?
Los Objetivos se tornan aún más difícil en la coyuntura en la cual se encuentra la región. Tasas de crecimiento más bajas que hace una década, niveles de inversión insuficientes y vulnerabilidad externa persistente a lo largo del tiempo amenazan la implementación de cualquier política pensada para el mediano o largo plazo.
La débil recuperación de la economía mundial, la mayor volatilidad financiera, el menor crecimiento de China (uno de los principales socios comerciales de la región), y la caída de los precios de los productos básicos atentan contra una economía sólida.
Pero no todas son malas noticias, América Latina ha servido muchas veces como inspiración a los Objetivos, siendo “El Buen Vivir” de Ecuador un ejemplo que la ONU destaca en sus textos a la hora de implementar la Agenda 2030.
Intelectuales y académicos resaltan las políticas llevadas a cabo en la región durante la última década en materia de inclusión social, disminución de la pobreza y accesos a servicios básicos. Por otra parte, la mutua dependencia de los objetivos entre sí asegura que al cumplir uno de ellos se estarán cumpliendo algunos otros también.
En su documento fundacional, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, clama y reclama que en esta iniciativa “nadie debe ser dejado atrás”. El tiempo, marcado por los líderes mundiales, las políticas y las transformaciones sociales, comprobará si este slogan se torna en realidad.
Autor: Ariel Setton
Fuente: Yahoo Finanzas