Según el economista Juan Manuel Garzón, especialista del IERAL de la Fundación Mediterránea, la agroindustria contribuye a la recuperación de la actividad económica, mediante una cosecha superior a la estimada.
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Afirman que el campo impulsará a la economía argentina en 2017
La "vocación inversora del sector agrícola ya se hizo visible, con un fuerte aumento de los equipos vendidos en 2016, particularmente de sembradoras (+80% interanual)", enfatizó el analista del sector en un informe privado.
Y describió: "La continuidad de esta tendencia dependerá de los resultados productivos y económicos que deje el ciclo en curso".
"A la fecha, consolidando 7 granos claves de la región pampeana, trigo, cebada, sorgo, maíz, soja, girasol y maní, puede estimarse una cosecha de 121 millones de toneladas en 2016-2017, por encima de los 115 millones del ciclo previo", agregó Garzón.
El economista ilustró que "si bien hay temor de una posible retracción de los precios internacionales por factores macroeconómicos y geopolíticos, tanto los mercados de futuros como las proyecciones de organismos internacionales, caso del informe de enero último del FMI, son optimistas, con precios que se mantendrían estabilizados e incluso un pequeño escalón por encima de los valores 2016, como en la soja".
"Considerando este escenario de producción y precios, se estima un valor de cosecha del orden de los 34,6 mil millones, de dólares que compara con 32,6 mil millones del ciclo anterior 2015-2016, una diferencia de 2 mil millones de dólares inter campaña con un alza del 6%", reflejó el especialista.
Un aumento del valor agrícola de dos mil millones de dólares equivale a 0,4% del Producto Bruto Interno (PIB) en dólares de 2016, estimado en 540 mil millones de dólares, fondos que servirían para impulsar la inversión y consumo en la economía local y generar así un importante efecto multiplicador, consignó el informe del IERAL.
Garzón planteó que "consolidando efectos, la contribución del sector a la recuperación de la economía podría estimarse en un intervalo de 0,6% a 0,8% puntos porcentuales del PIB".
"Dado que los cultivos de verano hacen su pico de cosecha en los meses de abril-mayo, el momento de mayor impacto sobre el resto de la economía ocurriría hacia fin del primer semestre, comienzos del segundo", subrayó.
El analista precisó que "esto tendría más fuerza en las economías del interior pampeano que en los grandes centros urbanos".
"Entre los factores que se analizan con detenimiento, por su capacidad para contribuir a la salida de la crisis, se encuentra la mayor inversión que debería generarse en la actividad agropecuaria y sus industrias vinculadas (aguas abajo y aguas arriba) a partir de un contexto macroeconómico, de precios relativos y de políticas más favorables para este sector", evaluó.
El actual ciclo agrícola 2016-2017 será el primero en desarrollarse completamente con el nuevo gobierno, desde la siembra hasta la cosecha.
"Deberá marcar un cambio de tendencia en la inversión directa, en los resultados productivos y en el nuevo rol que está llamado a tener el sector en los años que vienen", dijo Garzón.
A su vez, consignó que "el cambio de humor y de escenario ya se ha hecho visible por caso en la decisión de compra de maquinarias agrícolas, con un fuerte aumento de los equipos vendidos en 2016, particularmente de sembradoras (+80% interanual)".
Además, sumó "el inicio de todo el proceso agrícola y también en la intensificación del uso de la tierra, con un fuerte incremento en el área sembrada con trigo a mediados del año pasado, un millón de hectáreas más".