Sobre el cierre del Foro Económico Mundial de Davos, los líderes de esas naciones dejaron en claro que creen que la globalización es buena para la economía mundial, en contraposición a los pensamientos de quien desde hoy será el presidente de Estados Unidos.
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Países emergentes piden a Trump que "no dañe el comercio"
Los referentes de las economías emergentes temen que una vuelta al proteccionismo pueda poner fin a décadas de crecimiento económico basado en el comercio.
Y argumentan que, pese a todos los problemas que afrontan los trabajadores, la globalización ha ayudado también a los estadounidenses a tener una baja inflación y desempleo.
La defensa más apasionada de la globalización y el comercio se escuchó del presidente chino, Xi Jinping (foto), que equiparó el proteccionismo a "encerrarse uno mismo en un cuarto oscuro" y advirtió a los gobiernos que no prioricen su propio desarrollo a expensas de otros.
El comercio no es una calle de una sola vía, dijeron los líderes en Davos, destacando los beneficios que conlleva también para los consumidores occidentales.
"La conclusión es que el bajo nivel de desempleo en Estados Unidos y toda la población se están beneficiando de precios más bajos", dijo el ministro de Hacienda brasileño, Henrique Meirelles.
"Dicho esto, hay un grupo de gente que no está recibiendo los beneficios de la globalización y eso es un problema con el que deben lidiar esos gobiernos en términos de compensación o formación (laboral) o creando redes de seguridad", agregó.
Los inversores contrastaron el movimiento hacia el proteccionismo en Estados Unidos y Europa con la situación en América Latina, donde dos de sus mayores economías, Argentina y Brasil, están abriéndose e introduciendo reformas.
El ministro de Hacienda argentino, Nicolás Dujovne, destacó las lecciones aprendidas de una década de populismo, que golpeó la economía del país e hizo crecer la pobreza. "El experimento de intentar evitar la competencia, evitar el proceso de apertura (...) no fue bueno para Argentina", dijo en un panel de debate.
Muchas economías emergentes se han transformado durante tres décadas de auge del comercio global, desatado por el ascenso de China y la "deslocalización", mientras las compañías occidentales se apresuraban a producir bienes para la exportación en países con salarios más bajos.
Parte de este impulso se ha frenado. Las economías más flojas han creado presiones proteccionistas en Occidente, mientras la automatización ha borrado la competitividad de los sueldos de los países más pobres. Los volúmenes del comercio mundial crecieron un 1,2 por ciento el año pasado, la tercera tasa más lenta en 30 años, según datos de Naciones Unidas conocidos esta semana.
"La postura del continente africano es: no dañe el comercio", dijo el ministro de Finanzas sudafricano, Pravin Gordhan, en un panel de discusión. "No dañe el crecimiento potencial en los países en desarrollo, que es algo crucial para la inclusividad. Estas son las expectativas que debe escuchar el nuevo gobierno".
"Mi mayor miedo es que las políticas que ponga en marcha Estados Unidos empujen a los mercados emergentes a la recesión", dijo el gobernador del banco central de Kenia, Patrick Njoroge. "Sería como que el cielo cayera sobre nuestras cabezas".
Njoroge citó una obra del poeta inglés del siglo XVII John Donne para subrayar su idea: que Trump debe darse cuenta de que la economía estadounidense no funciona aislada y sufrirá si las economías emergentes lo pasan mal. "Me gustaría recordarle lo que dijo John Donne: ningún hombre es una isla", dijo a Reuters. "Y Estados Unidos no es una isla".
Fuente: Reuters