Pese a que parecía que la mesa estaba servida para que los gremios anunciaran una medida de fuerza de carácter nacional contra el Gobierno, el triunvirato que conduce la central obrera finalmente decidió no ponerle fecha a la protesta.
Continúan los contrapuntos de la CGT en cuanto a un nuevo paro
De todas maneras, el cuerpo colegiado de la Confederación General del Trabajo anunció que fue facultado para "tomar las medidas que crea necesarias" ante la falta de respuestas de la Casa Rosada, a los reclamos de los trabajadores.
"Fuimos facultados para seguir adelante con todo el debate que tenemos con el Poder Ejecutivo y de no encontrar alternativas a los planteos se llegará a las medidas que creamos convenientes en el momento oportuno", indicó el integrante del triunvirato, el diputado nacional Héctor Daer (izquierda).
El legislador massista esgrimió que "que las diferencias que hay son sobre el momento para convocar" al paro.
En ese sentido, Daer dijo que hay que "agotar un montón de instancias", por ejemplo, concurrir a la reunión que mantendrán la semana próxima con el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay.
Durante una asamblea que contó con la participación de 253 congresales, la cúpula de la CGT eligió el camino de no ponerle fecha al paro y continuar el diálogo con la administración macrista, pese a la presión de la CTA para avanzar con una medida de fuerza.
Por su parte, otro de los integrantes del triunvirato, Juan Carlos Schmid (derecha), dijo que es necesario "recorrer todo el espinel de debate".
"Cuando tengamos que anunciar un paro lo haremos", enfatizó el líder del gremio de Dragado y Balizamiento.
En tanto, el tercer miembro de la cúpula de la central, Carlos Acuña, aclaró que "el movimiento obrero viene teniendo la prudencia necesaria".
Al Gobierno, "hasta ahora los únicos que lo aplauden son los del extranjero", protestó el dirigente sindical.