A esa conclusión llegaron expertos del sector que se hicieron presentes en las Jornadas Monetarias y Bancarias que organiza el Banco Central en la Ciudad de Buenos Aires.
Una mejor Internet móvil, clave para que los argentinos se vuelquen al dinero electrónico
Los analistas coincidieron en que Argentina deberá generar grandes inversiones en cobertura de Internet y telefonía móvil si pretende avanzar en la masificación del dinero electrónico.
Al respecto, Fernando Álvarez, profesor de la Universidad de Chicago, dijo que este cambio de paradigma viene muy lento debido a las necesidades tecnológicas de los países, principalmente en las regiones menos desarrolladas.
Pero el presidente del Banco Central de Suecia, Stefan Ingves, precisó que el uso del dinero en efectivo se irá reduciendo en el mundo en los próximos años debido a los costos que implica su resguardo y distribución para los Estados y para el propio sistema financiero.
Los expositores dieron sus opiniones que servirán para darle forma a iniciativas del BCRA para reducir el circulante en efectivo e impulsar el dinero electrónico en la Argentina.
En este contexto, Ingves señaló que existe un mercado mundial para los billetes y las monedas justamente por los costos que demanda mover tanto efectivo en todos los países del mundo.
Para cambiar esta forma de operar, se deberá reconvertir el negocio bancario y financiero, indicó el titular de la autoridad monetaria scueca.
El banquero ejemplificó que en su país hubo una innovación que funcionó muy bien a partir de la implementación del "Swish", un sistema utilizado por las nuevas generaciones que ya no portan efectivo sino que pasan dinero de un celular a otro.
"El dinero físico entonces está desapareciendo en Suecia. Ha sido muy rápido: la participación del efectivo en las terminales de pago era del 39% en 2010 y ahora está por debajo del 20%. Uno ya no está obligado a aceptar efectivo", remarcó el especialista.
En Suecia, más de la mitad de los comercios no aceptan efectivo y ya no se puede llevar circulante a los bancos ni depositarlos en las sucursales, por lo que se "ha llegado a un extremo porque, bueno, usar efectivo tiene un costo", dijo Ingves.
De cara a lo que pasa en Argentina, el banquero recomendó a las autoridades del Banco Central a pensar si se está en condiciones de empezar a emitir una moneda electrónica propia, para comenzar a desandar el camino de dinero físico.
Por su lado, Álvarez opinó que "Suecia está en un extremo y el resto del mundo esto está muy lento", justamente por las deficiencia tecnológicas y también por cierta resistencia del negocio del dinero en efectivo a realizar fuerte inversiones para reconvertirse.
Ingves contestó que no sólo en su país crece el dinero electrónico en forma acelerada, sino que lo mismo sucede en Finlandia, Norueda e Islandia, donde "ya no necesitamos efectivo, ya no lo necesitamos, no lo tenemos, ya no es una cuestión para nosotros".
Aclaró el presidente del Banco Central de Suecia que en la Argentina y en cualquier país del mundo para avanzar con el dinero electrónico "primero hay que tener un enfoque de cooperación y luego un alto grado de penetración tecnológica, con Internet y la telefonía móvil".
"La cobertura de telefonía celular enorme en Suecia. El uso de, por ejemplo, la telefonía móvil ha sido de las más altas del mundo en Estocolmo y sigue aumentando", señaló Ingves y agregó que el sector público debe resolver la apertura de redes abiertas para luchar contra las ganancias del monopolio bancario y financiero.
"Los bancos deben facilitar el ingreso, tienen el gran desafío de crecer en este nuevo entorno", sostuvo el presidente el Banco Central de Suecia.
Desde 2005, el Banco de Suecia se ocupó de incentivar a los bancos y las compañías que controlan el manejo del dinero en efectivo a que comiencen a racionalizar la distribución y circulación de dinero físico e inviertan en su reconversión para la era electrónica.