El ministro del área, Juan José Aranguren, justificó la compra de ese commodity al vecino pais, en virtud de que esa operación refleja "el verdadero cuadro de emergencia energética" del país.
Energía defendió las importaciones directas de gas chileno
En su misiva, el minsitro detalló: "las vías de importación de gas natural son limitadas. Adicionalmente al ingreso por gasoducto del gas boliviano, contamos con un par de opciones de re-gasificación de gas natural licuado (GNL) en los puertos de Bahía Blanca y Escobar, cuya capacidad se encuentra a pleno durante los meses de junio a agosto".
"Asimismo, en invierno debemos recurrir a la importación de combustibles líquidos (principalmente gasoil) para generar energía eléctrica en varias centrales térmicas, liberando así gas natural para que se destine al abastecimiento residencial y para el sector de transporte, como GNC", agregó.
Según la cartera de Energía, Chile "tiene capacidad ociosa en sus dos terminales de re-gasificación (Mejillones y Quinteros) y sus autoridades nos manifestaron oportunamente la voluntad de vendernos producto previamente re-gasificado".
"Obviamente, dicho producto fue ofrecido como disponible por su propietario, inicialmente ENAP, y no cabía la posibilidad de licitarlo, ya que no existe más de un proveedor posible para el gas proveniente de cada una de dichas terminales. Menos aún en el contexto de la emergencia declarada en el sector energético de nuestro país", remarcó el funcionario gubernamental.
En ese sentido, Aranguren confirmó que la compra directa "fue realizada por Energía Argentina S.A. (ENARSA), a la Empresa Nacional de Petróleo de Chile (ENAP); la que, para el caso de la terminal de Mejillones, actuó en representación de SolGas S.A".
El Gobierno está "comprando todo el gas natural que Bolivia pone en disponibilidad, por lo que denunciar que se compró a Chile a un precio 128% superior al que corresponde por contrato con Bolivia es una verdad planteada en forma maliciosa", se aclaró desde Casa Rosada.
"Se acudió al gas natural proveniente de Chile cuando ya no era posible contar con mayor cantidad de gas de Bolivia que el que se estaba adquiriendo. Es decir, el senador Solanas compara el precio de un bien disponible (gas de Chile) con el de un bien que hoy no está disponible (gas adicional de Bolivia). En esa comparación entre lo existente y lo inexistente, llega a su errada conclusión de sobreprecio", respondió el funcionario.
El Poder Ejecutivo graficó que todo volumen adicional de gas natural que se pueda comprar "remplaza al combustible marginal que se quema en el invierno para generar energía eléctrica (gasoil), cuyo costo es actualmente de 11,8 dólares por millón de BTU".
"Es decir que la compra de gas a Chile se hace a un precio que es 40% inferior al del combustible alternativo que remplaza, ahorrándole al país con esta operación 840 millones de pesos", añadió.
El ministro admitió que "paradójicamente, aun con el volumen de gas natural importado de Chile, la semana pasada nos vimos obligados a cortar el suministro de gas a las industrias".
A su criterio, "este es el verdadero cuadro de emergencia energética que vive nuestro país".
Por último, esgrimió que "ante las acusaciones de que Shell -quien fuera mi empleador hasta el 30/06/15- provee de GNL a las empresas chilenas que posteriormente revendieron el gas natural a ENARSA, debe señalarse que nuestros proveedores chilenos de gas natural (ENAP y SolGas) eligen sus proveedores de GNL sin dar intervención ni información (y sin obligación alguna de darla) a ENARSA, por lo que no conozco y además no interfiero, ni tengo incidencia en la elección del proveedor por parte de las empresas radicadas en el vecino país".
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