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Importación

Afirman que la importación de carne puede ser una solución en sí

18 de febrero de 2016 - 11:36

Luego de la escalada inflacionaria de los últimos días, especialmente en alimentos como la carne, el Gobierno nacional afirmó que podrían empezar a importar ese producto para bajar el precio en góndola, que en la mayoría de los casos supera los 120 pesos el kilo.

Esa señal fue recibida de manera negativa por diferentes sectores de la producción cárnica nacional, pero no para Miguel Gorelik, director del sitio Valor Carne.   

El especialista en el rubro indicó que una apertura al mundo por parte de Argentina sería una muestra de su competitividad.

Gorelik remarcó que es importante analizar las posibilidades concretas de que se puedan realizar importaciones, sea de carnes, de animales para faena o para invernada, que mejoren la relación entre oferta y demanda".

En ese sentido, manifestó que la opción más inmediata, "al menos para el principal centro urbano del país (Capital Federal), es traer producto del Uruguay".

"Sin embargo, al haberse acercado las cotizaciones del ganado terminado en ambas márgenes del río de la Plata, como lo venimos siguiendo desde Valor Carne, no queda margen para operaciones de volumen", graficó Gorelik.

Para el analista sectorial, "el comercio de medias reses tampoco tendría posibilidades porque éstas siguen muy de cerca al precio de los animales para faena".

"Sí podría haber lugar para la importación de ciertos cortes, especialmente del asado. El consumidor argentino lo valora más que el uruguayo por lo que, a igualdad de precios de la hacienda, generalmente es más caro que en el mercado vecino", detalló el director de Valor Carne.

"No hay que perder de vista que el mercado argentino es unas cinco veces mayor que el uruguayo", recordó.

Según Gorelik, un ligar donde "podría haber márgenes más interesantes es en el de las tropas para reproducción o para invernada".

A modo de ejemplo, explicó que "las vaquillonas tienen un precio 40% más bajo del lado uruguayo. No obstante, si bien hay un protocolo sanitario que permite este comercio, no está claro qué pasa con la cuarentena, cuyo costo podría arruinar más de una operación".

"Además, este protocolo se refiere a ganado para reproducción y no incluye categorías de invernada" y "aún trayendo cantidades importantes de vaquillonas, lo que ayudaría a ir cerrando la brecha de precios entre ambos países, no resolvería el problema coyuntural del valor de la carne al público".

Por otro lado, Brasil y Paraguay tienen precios del ganado mucho más bajos que el Uruguay. Pero los costos de una operación de exportación, a los que hay que agregar fletes y desbastes por distancias muy importantes también pondrán un freno al interés comercial.

"Dudamos que los protocolos sanitarios con ambos países permitan introducir carne con hueso, como los asados, y que esta restricción se pueda levantar rápidamente. En tanto, otros cortes sin hueso no tendrán el peso para influir rápida y marcadamente en la plaza argentina", confirmó.

Por su parte, la importación de reproductores es viable, aunque quedaría limitada al norte argentino, por el tipo de razas predominantes en ambos países y el costo de los fletes.

"En síntesis, la posibilidad concreta de importar carne o hacienda con efecto sobre el nivel de precios internos en el corto plazo es muy remota", aclaró.

Sin embargo analizó que "esto no significa que deba abandonarse el intento de facilitar esta operatoria. El hecho de que el sector se mantenga abierto al mundo, no sólo por el lado de las ventas sino también de las compras, es un indicador de su competitividad y nadie debería verlo con temor".
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