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El BCE espera que se amplíe el crecimiento de la región

3 de diciembre de 2015 - 12:26

El Banco Central Europeo revisó al alza las previsiones de expansión económica en la eurozona para este año, una décima hasta el 1,5 por ciento (1,4% previsto en septiembre) y mantuvo las de inflación en el 0,1%, frente a las previsiones anteriores de septiembre.

En rueda de prensa, el presidente de la autoridad monetaria, Mario Draghi, dijo que se avisora una inflación más baja en 2016 y 2017 que la anticipada previamente.

Además, la zona del euro crecerá en 2016 el 1,7%, como había pronosticado en septiembre, y en 2017, el 1,9%, una décima más de lo previsto también en ese mismo mes.

El BCE pronostica una suba del costo de vida del 1% en 2016 y del 1,6% en 2017, una décima menos respectivamente en comparación con los pronósticos de septiembre.

"Las decisiones de hoy fueron aprobadas para asegurar que la tasa de inflación vuelva a niveles cercanos pero por debajo del 2% y para anclar las expectativas de inflación a medio plazo", dijo el mandamás de la entidad.

Draghi (foto) hizo hincapié en que se mantienen a la baja los riesgos para la inflación y que ésta será más débil de lo previsto previamente. Asimismo, la entidad prolonga el programa de compra de deuda hasta marzo de 2017.

Previamente el consejo de gobierno del BCE decidió encarecer más la tasa de interés de depósito, por la que remunera el dinero a los bancos a un día, en 10 puntos básicos, hasta el -0,30%.

El Banco Central Europeo redujo una tasa de interés clave el jueves y anuncio una extensión de su programa mensual de compras de activos.

Draghi dijo que el programa de compras de activos, conocido como alivio cuantitativo -contemplado originalmente hasta septiembre de 2016- seguirá "hasta fines de marzo de 2017, o más allá, si fuera necesario, y especificó que la prioridad del banco es alcanzar una meta de inflación a mediano plazo de justo menos de un 2 por ciento.

Más temprano, el BCE recortó su tasa de depósito a un -0,3 por ciento desde un -0,2 por ciento, lo que en la práctica significa que los prestamistas tienen que pagar por dejar su dinero en el banco central de la zona euro, revirtiendo su orientación previa respecto a que las tasas ya habían tocado fondo.

Además, el BCE mantuvo su tasa de interés referencial sin cambios en un 0,05 por ciento.
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