Lo dijo el expresidente Eduardo Duhalde, quien salió en defensa de uno de sus hijos dilectos de la política, el principal perdedor de los comicios del domingo, Aníbal Fernández.
"El mariscal de la derrota no es Aníbal es Cristina"
"Aníbal tiene una gran capacidad para el debate y entonces defendía cualquier cosa, como cuando decía lo de la pobreza y que Argentina estaba mejor que Alemania, y eso lo fue horadando como dirigente", explicó Duhalde, al hablar sobre la imagen negativa del funcionario kirchnerista.
Consultado acerca de sus preferencias políticas en torno al balotaje, aseguró que "un cambio de aire siempre viene bien" si bien desistió de elegir a uno de los dos postulantes, ya que, según dijo, ninguno los "entusiasma". Sin embargo, que "al que gane, habrá que ponerle el hombro".
En ese marco, opinó que "a 25 horas de una elección, la sensación de que Macri va a ganar es la razonable" ya que "nada indica" que Scioli "va a remontar doce puntos".
"Si gana Macri, el gran desafío es que no va a tener mayoría parlamentaria, y va a tener que construirla", advirtió.
"Scioli ha bajado de lo que sacó en las PASO, nada indica que va a remontar 12 puntos", señaló, y comparó la situación del candidato oficialista con la que tenía el ex presidente Carlos Menem en 2002, cuando pese a haber ganado en primera vuelta, tenía escasas expectativas para el balotaje, al que finalmente decidió no presentarse.
"La sensación que yo tengo es que la gente ya está decidida. Es muy parecido a cuando Menem ganó en primera vuelta. Una sensación de viento de cambio", anotó Duhalde, aunque aclaró que no imagina "a Scioli bajándose del balotaje".
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