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Para el BID, Latinoamérica está "atrapada" en empleos de mala calidad

24 de septiembre de 2015 - 18:23

América Latina y el Caribe padece un peligroso "círculo vicioso" en su mercado laboral que mezcla la precariedad en los empleos, la informalidad y la baja productividad de los trabajadores, afirmó el Banco Interamericano de Desarrollo.

"A pesar de que la región ha crecido bastante en los últimos años, sigue muy atrapada en un círculo vicioso de empleos de mala calidad", señaló la jefa de la Unidad de Mercados Laborales y Seguridad Social del BID, Carmen Pagés, en una entrevista con la agencia Efe.

En la región son norma la baja productividad, una tasa alta de informalidad y una elevadísima rotación, con 33% de los trabajadores manteniendo menos de un año el mismo empleo y cerca de la mitad de ellos acabando en un trabajo peor.

"Estas tres cosas se retroalimentan entre sí. En una dinámica que no conduce al bienestar ni a la consolidación de las clases medias", puntualizó la especialista, autora del informe "Empleos para Crecer" del BID.

Según la entidad financiera, solo el 45% de los empleos son formales en la región y los costos laborales salariales y no salariales suman el 39 % del producto interno bruto (PIB) generado por trabajador.

Para el BID, la baja productividad se debe superar "trabajando de manera más inteligente y efectiva", recordando que, en ningún caso, debe implicar una pérdida de derechos.

Esta "rueda" de precariedad laboral y poca productividad impide el crecimiento, por lo que el BID insta a países y empresarios a "repensar" sus políticas, indicó Pagés.

"Por un lado, creemos que la región tiene que enfocarse de manera decidida a aumentar la formalidad, pero para lograrlo hay varios elementos a tener en cuenta", subrayó la analista dectorial.

En primer lugar, formalizar un trabajador es "caro" en relación a su productividad, por lo que se debe buscar un modo de "adecuación" que genere "un mayor balance entre costo y benefició", destacó.

Ello se logrará con "una apuesta mucho más decidida por la formación del trabajador", indicó Pagés, quien detalló que a menudo el asalariado no se ajusta a la vacante.

Otro problema es que en América Latina solo 8 de cada 100 trabajadores reciben algún tipo de formación al año, contra el 50 % en promedio de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (CCDE), identificó.

En este aspecto, el BID propone mejorar los servicios de empleo en pos de lograr formalización y estabilidad laboral y puso como buen ejemplo regional el Servicio Nacional de Empleo de México.

En Latinoamérica, el promedio del gasto en políticas públicas en este rubro ronda el 0,3% del PIB, muy lejos del promedio de la OCDE, que supera el 0,6%, según el BID.

Se deben ofrecer incentivos fiscales a empresas que apoyen la formación del trabajador y, sobre todo, revisar una legislación que, en líneas generales, es "muy compleja" en toda la región y fomenta la rotación de empleados, aseveró la especialista del BID.

El banco no propone eliminar las indemnizaciones, pero sí regularlos para evitar una burocracia en la que ni el trabajador ni la empresa conocen el monto de dinero que representará su finalización de contrato.

"Hay que simplificar todo esto y asegurarse a la vez que el trabajador que pierde su empleo puede tener un apoyo mientras está desempleado y pueda reinsertarse rápidamente en otro empleo", sentenció.

Todo ello permitirá que el empleador "genere valor" y se rompa esta "receta" de la precarización predominante en la región.

Según el BID, más del 20 % de los jóvenes de la región ni estudia, ni trabaja, ni busca empleo.
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