Un índice elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), demostró que la participación estatal en la renta agrícola llegó en septiembre al 94,1% y subió 15,1% respecto de un año atrás.
El Estado se queda con el 94 por ciento de la renta agrícola
En el último año, la soja cayó un 18,6% en dólares, mientras que el maíz bajó apenas un 0,6% (había descendido anteriormente) y el trigo cayó un 20,4%; al tiempo que la devaluación fue del 11%.
"Es decir, en el caso de la soja, el precio en pesos bajó un 10% mientras que los costos se incrementaron un 17,5%. Cabe aclarar que la caída de precios se viene dando desde 2012 y el atraso cambiario (devaluación menor a la inflación) ocurre prácticamente todos los años desde el 2004", detalló el estudio de FADA.
La baja de los alquileres morigera un poco los números rojos del campo argentino, pero no alcanza para que el resultado después de impuestos en terreno rentado sea positiva.
Para la hectárea promedio, con la superficie cubierta de soja, maíz, trigo y girasol, el resultado es de -$302 por hectárea, mientras que en campo propio es de +$227, lo que representa menos del 20% del promedio de los últimos 8 años.
El reporte afirma que "la causa de esta pobre rentabilidad, además de la baja de precios, que llevan más de un 40% de caída desde los máximos, es la existencia de los derechos de exportación y las restricciones a las exportaciones (ROE), ambas medidas que los países competidores de Argentina no poseen".
"Para graficarlo, el trigo tiene un derecho de exportación del 23%, pero por efecto de los ROE vale en el mercado interno U$D 35 menos de lo que debería valer (costos de intervención). Por esta razón, el productor de trigo termina recibiendo en Argentina un 58% del precio internacional", concluyó el estudio.