La administración Hollande reveló nuevas medidas para reforzar su problemático sector productivo y hacer más competitivos a los exportadores, aunque el anuncio no cumplió con las expectativas de los líderes industriales.
El primer ministro Jean-Marc Ayrault (foto) presentó nuevos incentivos para la inversión en innovación, las pequeñas empresas, la capacitación y los créditos fiscales para que las empresas mantengan sus puestos de trabajo en Francia, como una forma de aliviar sus costos en medio de la actual recesión.
Las medidas incluyen 20.000 millones de euros en créditos fiscales a más de tres años, una ampliación de 10.000 millones de euros en los recortes del gasto público y un aumento de 10.000 millones de euros en impuestos al consumo, dos tercios de los cuales estarían en el IVA desde el 1 de enero del 2014.
De todas maneras, el nuevo paquete de medidas no combatiría los altos impuestos sobre la nómina, que según los líderes empresariales los deja en una desventaja competitiva frente a sus rivales extranjeros y son un factor en la disminución de su participación en los mercados mundiales de exportación.
Pequeños aumentos en el impuesto al valor agregado, que incluyen un alza de la tasa principal a un 20 por ciento desde el 19,6 por ciento actual, entrarán en vigor desde 1 de enero del 2014, mientras que los créditos fiscales estarán disponibles a partir del próximo año, según datos divulgados por el Gobierno socialista.
El presidente Francois Hollande, criticado en las encuestas de opinión por ser demasiado tentativo para enfrentar la crisis económica, indicó que prefiere un camino constante hacia una mayor competitividad que un cambio importante en materia de impuestos.
"Lo que necesita la economía francesa no es un fuerte remezón (en materia de impuestos), sino una terapia, una terapia profunda, una terapia interminable", dijo el ministro de Finanzas, Pierre Moscovici, en declaraciones televisivas.
"Lo que necesita la economía francesa no es un fuerte remezón (en materia de impuestos), sino una terapia, una terapia profunda, una terapia interminable", dijo el ministro de Finanzas, Pierre Moscovici, en declaraciones televisivas.