Con 223 votos a favor y 5 en contra, la Cámara baja aprobó el jueves el proyecto que pasa a la égida del Estado la administración de los trenes a nivel nacional, y ahora comienza al discusión en el Senado.
La estatización del sistema de ferrocarriles pasó Diputados
Debido a un "bochornoso proceso privatizador de la década de 1990", el Estado "era dueño de las vías pero no podía utilizarlas", y contrastó que el Gobierno "mediante este proyecto de ley le devuelve al Estado la potestad sobre las vías", remarcó.
A su turno, el diputado del Frente Renovador Felipe Solá justificó el apoyo del massismo, al señalar que se trata de un "intento válido de mejorar un desastre", al tiempo que expresó críticas a la política ferroviaria de los últimos años, particularmente en el transporte de cargas, por haberse concentrado en camiones.
En tanto, el diputado del PRO Federico Sturzenegger señaló que el texto es "interesante" porque "no es el extremo del nacionalismo absoluto ni el de la privatización absoluta, busca un balance".
En contraposición, Lozano denunció que se "elude hablar de lo que el justicialismo hizo e intenta colocar un punto de inflexión desde 2003 que en verdad no existió", porque "el verdadero punto de inflexión es la masacre de Once, la pérdida de vidas humanas como consecuencia de la desidia".
También la diputada del GEN y precandidata presidencial Margarita Stolbizer tomó distancia de la iniciativa, por entender que responde a "un problema más de relato que de vocación sincera de producir un cambio" y agregó: "Estamos más que nada ante las consecuencias de un colapso del sistema ferroviario que a una renovación del sistema".
El diputado del Frente de Izquierda Néstor Pitrola, por su parte, consideró que "es un proyecto de impunidad de 20 años de entrega y vaciamiento ferroviario" y recordó el asesinato del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra durante una protesta de ferroviarios, a manos de una patota gremial.