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El "no" a la independencia de Escocia se impuso por un escaso margen

19 de septiembre de 2014 - 15:17

Los ciudadanos del país británico eligieron por una mayoría del 55% seguir en el Reino Unido, noticia que fue bien recibida en Londres, pero que de todas maneras significa el inicio de un camino diferente para la nación del norte de la Gran Bretaña.

Luego del referéndum del jueves, el primer ministro escocés y militante del "Sì" a la independencia, Alex Salmond, anunció este viernes su dimisión, a pesar de la promesa de Inglaterra de conceder más competencias soberanas.

El "no" logró en Escocia casi 400.000 votos más -2.001.926 de votos versus 1.617.989-, con una tasa récord de participación del 84,59% de los 4,3 millones de electores registrados.

El resultado supone una decepción para Salmond, que doce horas después de la proclamación de los resultados anunció que dejará su cargo de primer ministro de Escocia, que ocupa desde 2007.

El político que también dejará de ser el líder del Partido Nacional Escocés (SNP) en noviembre se llevó la pequeña victoria de haber sido quien inició el camino hacia una Escocia distinta, ya no tan dependiente de Londres.

"He comunicado al secretario nacional del SNP que no me volveré a presentar como líder del partido en la conferencia anual", que se celebra del 13 al 15 de noviembre en Perth, "y que dimitiré de mi puesto de primer ministro", dijo Salmond en rueda de prensa en Edimburgo.

Salmond logró que el apoyo al independentismo alcanzara unos niveles (44,7%) hasta hace poco inimaginables, y que los partidos de Westminster le prometieran un mayor nivel de autogobierno a Escocia ante el temor de que triunfara el "Sí".

La reina Isabel, la monarca de todos los británicos, pidió en un mensaje especial que regrese la concordia al Reino Unido.

"Conociendo como conozco al pueblo de Escocia, no tengo dudas de que los escoceses, como muchos otros en el Reino Unido, son capaces de expresar opiniones claras antes de volver a unirse en un espíritu de respeto y apoyo mutuo", indicó.

La decepción de Salmond era la cara opuesta al primer ministro del gobierno inglés, el conservador David Cameron, y de líderes europeos y de otras partes del mundo, quienes respiraron luego que el intento secesionista fracasara.

"Ha llegado la hora para nuestro Reino Unido de unirse e ir hacia adelante", dijo Cameron en un discurso a la nación ante su residencia de Downing Street.

"El debate ha quedado zanjado, por una generación y quizás, como dijo Alex Salmond, para toda la vida", agregó.

Como resultado de la movida en Escocia, el parlamento catalán aprobó horas después del resultado una ley para permitir su propio referendum, convocado unilateralmente por el gobierno regional el próximo 9 de noviembre.

Por ahora, Europa respira aliviada con el resultado en Escocia, que podría haber provocado un contagio a otras regiones del bloque.

El resultado del referendo escocés es "bueno para una Europa unida, abierta y fuerte", dijo el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.

El presidente estadounidense, Barack Obama, también saludó la victoria del "No". 

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