Es un concepto que él llamó “Activation energy” (energía de activación, en adelante “AE”). El término “energía de activación” proviene de la Química y está definido como el nivel mínimo de energía que necesita un proceso químico para comenzar. En términos psicológicos, la idea es simplemente que empezar a hacer algo cuesta mucho más esfuerzo que seguir haciéndolo una vez que ya lo empezamos.
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ROMPIENDO LA INERCIA DEL CONFORT
Así, pensó en el concepto de AE y decidió comprar un soporte de guitarra y ponerla sin estuche al lado del sofá donde se sentaba siempre. Y “mágicamente”, al tenerla simplemente a un brazo de distancia, cada vez que estaba sentado allí empezó a tocarla.
2) La segunda historia es la del ejemplo que usé arriba: el de hacer ejercicio. Shawn quería empezar a correr a la mañana al levantarse, pero cuando el momento llegaba no lo hacía. La solución en este caso fue un poco más radical: por unas semanas, decidió acostarse la noche anterior vestido con ropa deportiva y dejando sus zapatillas al lado de la cama.
El descubrió que en este caso buena parte de su “barrera” era vestirse con la ropa deportiva necesaria para salir. Pero hay algo muy interesante en este ejemplo! Levantarse ya listo para correr no sólo le bajaba el “activation energy” de ir a correr. También le subía el de todo lo demás! Si en vez de ir a correr él quería hacer otra cosa, tenía que sacarse la ropa deportiva y volver a vestirse con ropa de calle. De repente, ir a correr era la opción más cómoda!
Este segundo ejemplo ilustra una segunda aplicación de este concepto. No sólo pensar en cómo bajar el AE de algo nos ayuda a hacerlo más: subirlo también puede servirnos para abandonar costumbres que queremos dejar de hacer. Si, por ejemplo, queremos mirar menos televisión y leer más antes de dormir, sacarle las pilas al control remoto y guardarlas en un lugar a 30 segundos de distancia y dejar el libro apoyado en la mesa de luz debería ser muy efectivo para conseguirlo.
Estoy seguro de que a ustedes se les ocurrirán ejemplos de su propia vida cotidiana donde no hacen aquello que se proponen por sucumbir a pequeñas barreras y encontrarán maneras piolas de aprovechar esta sencilla herramienta. Desde la semana pasada yo ya lo estoy haciendo y a mí me funciona!
Hace justo un año escribí un post que a mí me gustpo mucho pero poca gente leyó sobre el gran costo en la vida personal y profesional de las “pequeñas postergaciones” (“procrastination”). Este nuevo post es el complemento perfecto del anterior. Ahora, sabiendo el costo de postergar y con el método de Shawn Achor se nos acabaron las excusas!
Foto: Treehouse1977
http://bilinkis.com/2010/03/rompiendo-la-inercia-del-confort/
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