La empresa Celulosa Argentina resolvió abrir un concurso de acreedores para reestructurar sus deudas, afectadas por un derrumbe de la demanda.
Celulosa Argentina entró en concurso de acreedores
La firma busca para reestructurar sus deudas para evitar el cierre definitivo.
Se trata de una de los mayores fabricantes de productos de papel del país.
Concurso de acreedores en Celulosa Argentina
En un comunicado remitido el lunes a la Comisión Nacional de Valores (CNV), se indicó que el directorio de la compañía "ha resuelto la presentación de la misma en concurso preventivo".
En la nota, la firma resaltó que el ejercicio anual finalizado el pasado 31 de mayo "se desarrolló en un contexto económico extremadamente adverso para la industria en general y en particular para el sector" en el que se desempeña.
La compañía afirmó que "los profundos cambios que ha instrumentado" el Gobierno de Javier Milei "en materia fiscal, monetaria y cambiaria plantean desafíos" que le "resultan aún difíciles de superar".
Según la empresa, cuyo mayor accionista es la firma Tapebicuá, "a pesar de los significativos aportes financieros de los accionistas, la situación ha empeorado de manera drástica".
"Los resultados se han visto severamente afectados por una demanda local extremadamente débil en los sectores de la economía vinculados al consumo, dentro de los cuales encuadran los productos que comercializamos", aclaró la misiva oficial.
Coyuntura industrial
En el ejercicio finalizado anual finalizado en mayo pasado, Celulosa Argentina registró pérdidas por 172.634 millones de pesos (124 millones de dólares).
La empresa tiene pasivos corrientes por 308.851 millones de pesos (223 millones de dólares) y pasivos no corrientes por 40.768 millones de pesos (29 millones de dólares).
En mayo pasado, había anunciado que no podría hacer frente al pago de títulos de deuda, entre otras obligaciones.
A finales de julio pasado notificó de la paralización de sus plantas industriales en las ciudades de Capitán Bermúdez (provincia de Santa Fe) y Zárate (provincia de Buenos Aires).
De acuerdo a lo expresado por la firma, el desplome responde a un fuerte retroceso de ingresos -que cayeron un 44%, hasta los $258.637 millones-, impactados por menores volúmenes de venta, la caída de precios en términos reales y la pérdida de competitividad exportadora.
Aun con un plan de ajuste de costos, el margen operativo quedó en rojo.
Las ventas se derrumbaron 52% respecto del mismo período de 2024. En el mercado interno, la baja fue del 32% en toneladas, mientras que las exportaciones, aunque crecieron 104%, mostraron márgenes mucho menores.
La imposibilidad de trasladar a precios el incremento de costos -en dólares y con amenaza creciente de importaciones- derivó en una contracción de la rentabilidad: el margen bruto cayó a -17% y el operativo, a -31%, según informaron desde la firma.