El secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Mathias Cormann, advirtió de que la persistencia de las tensiones en Medio Oriente, los elevados precios de la energía y el aumento de la incertidumbre ensombrecen las perspectivas de la economía global para 2027, pese a que resistió mejor de lo previsto en 2026 al choque energético.
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Rebajaron las perspectivas de crecimiento económico mundial para 2027
Esto se debe al aumento de los riesgos energéticos.
La entidad con sede en París elevó su previsión de crecimiento mundial para 2026 al 2,9%, desde el 2,6% estimado en junio. Para 2027, sin embargo, la recortó al 3%, frente al 3,1% anterior.
Lo que depara el futuro
En rueda de prensa, Cormann destacó la capacidad de la economía mundial para absorber las perturbaciones iniciales y señaló que los mercados energéticos habían mostrado una capacidad de adaptación mayor de la prevista este año.
No obstante, advirtió de que la persistencia del conflicto en Medio Oriente, en especial por la guerra en Irán, mantiene elevados los riesgos para el crecimiento y la inflación mundial, que en los países del G20 prevé que alcance cerca del 4% antes de moderarse al 3,6% en 2027
En esa línea se expresó el economista jefe de la OCDE, Stefano Scarpetta, quien explicó que la mayor resistencia de la economía mundial se debe, entre otros factores, al ajuste de los mercados petroleros y al fuerte dinamismo de la inversión vinculada a la Inteligencia Artificial.
La demanda mundial de petróleo se redujeron unos 6 millones de barriles diarios respecto a los niveles anteriores a la crisis, mientras que el suministro se ha adaptado mediante el desvío de cargamentos, un aumento de la producción en algunos países y la liberación de reservas.
La reducción de la demanda explica alrededor del 40 por ciento del ajuste, añadió Scarpetta.
Sin embargo, los efectos de la crisis se han extendido al gas natural y a otras materias primas, como muestra que la competencia por los cargamentos de gas natural licuado se ha intensificado entre Asia y Europa, elevando los precios, mientras los países europeos intentan reponer sus reservas antes del invierno.
En ese escenario, Scarpetta instó a los gobiernos a mantener las ayudas energéticas "rápidas, focalizadas y temporales", mientras que los bancos centrales deben adaptar sus decisiones a la evolución de las condiciones económicas y financieras.
La IA se convertióen un importante motor de actividad. La producción de las industrias tecnológicas y el comercio de bienes aumentaron con fuerza, especialmente en EE.UU. y Europa.
Scarpetta describió la IA como un factor "de doble filo", ya que la materialización de las ganancias de productividad previstas podría impulsar el crecimiento, pero una demanda inferior a la esperada, cambios tecnológicos o mayores costes energéticos podrían reducir los beneficios de las empresas y provocar ajustes en los mercados financieros.
Por su parte, Cormann expresó que el reto está en lograr una "adopción en profundidad" de la IA en las empresas porque no basta con incorporar esas herramientas sino que lo determinante es que transformen la forma de operar de las compañías y generen aumentos efectivos de productividad.
Además del conflicto en Oriente Medio y la IA, otro riesgo que la organización señaló para sus perspectivas es el aumento de los rendimientos de la deuda pública a largo plazo, que encarece el servicio de la deuda de los gobiernos y los costes de financiación de hogares y empresas.
Y uno más procede de los precios de los alimentos, puesto que el calor extremo y la posibilidad de un episodio intenso de el fenómeno El Niño podrían afectar a las cosechas en África, Asia y América Central, con un impacto mayor sobre los países de menores ingresos.
En un escenario hipotético "catastrófico", en el que los precios de la energía permanecieran elevados hasta finales de 2027, se produjeran nuevas interrupciones del suministro, los alimentos subieran más de un 10% y las bolsas cayeran un 50%, el crecimiento mundial se reduciría al 2,3%, según el economista jefe de la OCDE.
El reto, dijo, será gestionar los riesgos y conseguir que las inversiones en IA se traduzcan en ganancias de productividad ampliamente repartidas.
Las expectativas de crecimiento a nivel global
En su Informe Intermedio de Perspectivas Económicas, la OCDE proyecta un avance del 3% para 2027 (una décima menos que las previsiones de junio).
Las dos principales economías del mundo, Estados Unidos y China, experimentarán una ralentización.
En el primer país, se prevé que el crecimiento del PIB sea del 2,2% en 2026 y del 2,1% en 2027, mientras que en el gigante asiático la actividad se desacelerará hasta el 4,5% en 2026 y el 4,2% en 2027.
En la eurozona, el PIB crecerá un 1% tanto en 2026 como en 2027, "impulsado por la demanda interna gracias a la estabilización energética y a la aplicación gradual de los nuevos programas de defensa".
Respecto a la inflación general en el G20, pasará del 4,1% en 2026 al 3,6% en 2027, mientras que la subyacente (en las economías avanzadas) bajará del 2,7% en 2026 al 2,5% en 2027.
El choque energético derivado del conflicto bélico en Medio Oriente ha frenado el comercio marítimo (como en el estrecho de Ormuz) y encarecido el petróleo y el gas, obligando a los gobiernos a recuperar ayudas energéticas.
Con el conflicto en Medio Oriente aún abierto, otro factor de gran inestabilidad amenazada con golpear a la economía global: la alerta por el fenómeno climático de ‘El Niño’.
Hay un 95% de probabilidad de que, entre octubre y diciembre de 2026, se produzca este fenómeno -marcado por lluvias torrenciales-, lo que amenaza con encarecer los productos agrícolas durante los próximos dos años.
Asimismo, la volatilidad de las políticas comerciales -tanto en materia arancelaria como en restricciones a la exportación- es otro factor que puede pesar en la economía mundial, al elevar la incertidumbre regulatoria y alterar el suministro de bienes.
La OCDE también apuntó al alza de las tasas de interés de la deuda soberana de ciertos países, que han alcanzado sus cotas más altas en 15 años debido a las dudas presupuestarias y al impacto financiero de la IA.
Esto "pone de manifiesto la urgencia de redoblar los esfuerzos para contener y reasignar el gasto público, optimizar la eficiencia estatal e incrementar los ingresos", expuso el informe, que recomendó "garantizar la sostenibilidad de la deuda a largo plazo" para "preservar el margen de maniobra de los gobiernos ante grandes crisis".
"Aun así, el entorno financiero global sigue siendo propicio gracias a los máximos en las bolsas y a la reactivación del crédito", matizó el organismo multilateral.