En el corazón de Belgrano se fusionan los sabores con la rica historia del barrio. Casa Cuba restaurante y Casa Cuba Parrilla son mucho más que simples establecimientos culinarios; son el reflejo de una pasión compartida por la cocina que enfrenta cualquier episodio de crisis, y el auténtico gusto porteño especialmente arraigado en esta zona de Buenos Aires.
Casa Cuba: volver al paladar "belgranense" con resiliencia frente a las crisis
Te contamos la historia de estos ex mosos que decidieron enfrentar una crisis, para escribir su propio destino y recuperar el "autentico gusto" de Belgrano.
Los propietarios, Pedro García, Nicolás Ferreri y Esteban Blanco, son conocedores del paladar belgranense por sus años de oficio gastronómico. Es que después de haber trabajado como mosos en el tradicional La Casa de Adann, decidieron emprender su propio camino, creando dos espacios que reflejan la esencia y las sutilezas del gusto porteño.
“Siempre dijimos que queríamos tener nuestro proyecto en algún momento, y cuando cerraron La Casa de Adann, enseguida buscamos un local y empezamos la obra. Siempre fuimos para adelante”, dijo Ferreri que asegura: "la propuesta ya la teníamos en la cabeza, así que solo fue plasmarla y mejorarla”: Mantelería clásica, un salón elegante en una casona antigua, y no despegarse del “paladar belgranense” con “recetas hogareñas” pero ejecutadas de manera profesional. Cada detalle fue cuidadosamente diseñado para conquistar a los comensales más exigentes, ese era el objetivo cuentan.
El residente típico de Belgrano es un amante de la buena mesa y la conversación animada, un "porteño con clase" que valora la elegancia, el buen vino y la compañía de amigos en cenas interminables. “Pedro fue mozo durante 30 años, yo durante 15. Ya teníamos el termómetro de la gente y del barrio”, resumió Ferreri.
“Éramos un restaurante de la vieja escuela, en el cual venía un cliente de toda la vida, entonces conocíamos a los hijos, a los nietos, a los hermanos. Conservamos eso y la gente se motivó mucho viéndonos crecer”, sostuvo el emprendedor. La maestría culinaria de Pedro García y su equipo va más allá de simplemente deleitar los paladares; es una invitación a viajar en el tiempo, conectando el presente con la rica historia del barrio. Cada plato resuena con la identidad de Belgrano.