El avance de la chicharrita (Dalbulus maidis) y la transmisión de Spiroplasma modificaron las decisiones de siembra en el norte argentino.
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Nueva genética tropical para el norte: Sanidad y precocidad para elevar los pisos de rendimiento
Frente a la creciente presión del complejo de achaparramiento en el NOA y el NEA, la incorporación de germoplasma adaptado con alta tolerancia sanitaria y ciclos reducidos surge como una herramienta estratégica para brindar previsibilidad.
En regiones donde las condiciones ambientales potencian la enfermedad, la elección de la genética pasó a ocupar un rol central dentro de la estrategia productiva.
Para responder a este desafío, Illinois presentó el IS 7575 VIP3, su primer híbrido de germoplasma tropical puro desarrollado para elevar los pisos productivos en ambientes restrictivos.
Sanidad extrema y arquitectura vegetal de vanguardia
A diferencia de las cruzas tradicionales entre materiales templados y tropicales, este desarrollo se sustenta en líneas 100% tropicales para garantizar la máxima rusticidad, pero con un porte de planta y una altura de inserción de espiga más bajos, similares a los de un híbrido templado.
Esta estructura otorga mayor resistencia al vuelco y mantiene el canopeo funcional aún bajo alta presión patogénica.
El ingeniero Jorge Pellegrino, gerente de Desarrollo de la marca, explicó el fundamento de esta innovación: "Buscamos un tropical puro para requerirle sanidad extrema, estabilidad y una agronomía diferencial".
"Cuando lo ves el cultivo por el frente, tiene una arquitectura de planta similar a la de un híbrido templado, pero a campo se observa con una sanidad destacada: no se enferma ante la presión del complejo sanitario", indicó.
Y resaltó: "En campañas con alta presencia de Spiroplasma, el material alcanzó un valor de 2 en la escala de comportamiento sanitario, demostrando una elevada estabilidad por debajo de los 8.000 kilos".
Precocidad para mitigar el riesgo climático y operativo
Con 124 días de madurez relativa, destaca por ser el más precoz de los tropicales.
Florece aproximadamente ocho días antes que el estándar regional, alcanza la madurez entre 10 y 12 días antes y permite anticipar la cosecha entre 20 y 25 días.
Esta reducción del ciclo libera el lote tempranamente para captar lluvias otoñales o implantar cultivos de cobertura, reduciendo la exposición al granizo, el viento y el estrés hídrico.
"Esos 20 días de anticipación representan tres semanas menos de exposición a inclemencias climáticas que hacen perder kilos. El productor gana previsibilidad y percibe su ingreso antes", remarcó Pellegrino.
El comportamiento técnico del IS 7575 VIP3 fue evaluado durante dos campañas en una red de ensayos en localidades clave del NOA y NEA, incluyendo Tucumán, Las Lajitas, Joaquín V. González, El Galpón, Burruyacu, Rapelli, Cuatro Bocas, Charata, Bandera, Los Juríes, Pampa del Infierno y Embarcación.
Desde la marca remarcan que la tolerancia genética debe complementarse con buenas prácticas agronómicas, como el control del maíz guacho como puente verde, el monitoreo con trampas y la concentración de las fechas de siembra.
"Con materiales susceptibles la plaga demanda múltiples intervenciones; en cambio, combinando esta tolerancia tropical con un adecuado tratamiento de semillas y monitoreo, una sola aplicación química resulta suficiente para proteger el cultivo", concluyó Pellegrino.