23 de Abril de 2018

Los créditos familiares fueron el negocio más rentable de los bancos en 2017

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Los préstamos personales, prendarios e hipotecarios se expandieron muy por encima de la inflación.

Los datos del Banco Central marcan que el stock de préstamos personales saltó un 60%, de 217 mil millones registrados a fines de 2016 a 351.000 millones al cierre de 2017.

Como se vino diciendo durante todo el año, e impulsado por la cláusula de ajuste UVA, los hipotecarios más que se duplicaron -crecieron 104%-, saltando de los 60.000 millones a fines e 2016 a casi 130 mil millones a fin de 2017.

Y los prendarios crecieron un 68% en ese período: pasaron de casi 52 mil millones de pesos a los 88.000 millones de pesos.

La operatoria “precios transparentes” golpeó a la financiación con tarjeta de créditos, que redujeron drásticamente la financiación en cuotas, remarca Gustavo Bazzan en un reporte para clarin.com.

Esto se vio en el saldo del año. Según el BCRA, los saldos financiados con tarjeta crecieron apenas a la par de la inflación: 24%. Saltaron de 223.830 millones a 291.000 millones.

¿La razón? Para financiar mayores montos y a plazos más largos que los habituales 24 meses, las familias optaron por tomar un préstamo personal.

El fenómeno UVA, por cierto, no quedó acotado a los hipotecarios. Los bancos, de a poco, primero los públicos y luego los privados, se volcaron a ofrecer préstamos ajustables por la inflación tanto para créditos personales como prendarios.

Hasta acá, lo que ocurrió con las familias. Con las empresas y comercios que utilizan las líneas que les ofrecen los bancos -generalmente las de corto plazo- la situación fue muy distinta.

Dado que durante todo el año las tasas activas estuvieron muy altas en términos reales -por encima de la inflación- la financiación al sector privado creció algo menos que el IPC: 23% en el renglón “adelantos” y 46% en “documentos”, que es donde se asientan las operaciones de descuento de cheques y facturas.

Las empresas que pudieron, por su perfil vinculado al comercio exterior, aprovecharon las bajas tasas en dólares. De ahí que el stock de préstamos en moneda extranjera creció un 62%. de 9.139 a 14.839 millones de dólares.

Estas cifras indican, claramente, lo que se decía al inicio del artículo. Que las grandes demandantes de crédito fueron las familias. En esto tiene que ver, también, que los individuos son menos rigurosos que las empresas a la hora de convalidar una tasa de interés alta. Acá funciona eso de que lo que importa es que el monto de la cuota le resulte pagable al deudor.

El stock total de créditos creció así en un año 46%, bien por encima de la inflación, estimada en el 24/25%. La variación anual contrasta con la otra columna del balance de los bancos: en un año, los depósitos crecieron al 25%.

Esto refleja cómo los bancos fueron perdiendo el colchón de liquidez con el que habían arrancado el año. Los depósitos en cuenta corriente crecieron 24%, las colocaciones en caja de ahorro,, 36%, los plazo fijo clásicos un magro 18% y los plazo fijo UVA saltaron 568% (desde una base muy baja).

Los pesos fueron a parar al mercado de Lebac, que alcanzó un volumen que llegó a superar el billón de pesos al cierre del año. Es lógico: las tasas que pagó y paga el Banco Central resultaron mucho más atractivas que las que se obtienen por un plazo fijo.

Sin ir más lejos, en su informe de ayer, el BCRA informó estas tasas: para depósitos de al menos 20 millones de pesos, los bancos privados pagan 23,50%, por depósitos de hasta un millón, 23,06% y por plazo fijo a 30 días, 21,72% anual.

Para recuperar liquidez, los bancos emitieron acciones u obligaciones negociables. Y se espera que arranque la securitización, es decir la emisión de deuda respaldada por los fondos que reciban por las cuotas de los hipotecarios.

Más detalles en: https://goo.gl/dyj48k

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