20 de Agosto de 2017

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CONSTRUYENDO UN SABER SOBRE LA GESTIÓN EN LAS EMPRESAS: PARTE II

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LA AGENDA: UN ORGANIZADOR DE LA COTIDIANEIDAD. Todo micro, pequeño o mediano empresario cuenta con un “saber” sobre su organización.

Ese “saber parcial” organiza las representaciones acerca de su empresa, las modalidades de funcionamiento cotidiano, las características del personal que en ella se desempeña, los conflictos existentes, las estrategias comunicacionales, etc. 

Percepciones personales, intuiciones y marcos de referencia no explícitos nutren la perspectiva que el empresario tiene de su organización. A partir de esas lecturas / representaciones / saberes parciales toma decisiones y organiza las actividades diarias.

En este artículo, nos proponemos reflexionar en torno a un recurso sencillo pero de alto impacto en la gestión de las MIPyMES. Nos referimos a la agenda, en tanto organizador de la cotidianeidad.
¿A qué llamamos agenda?
¿Y analizador?

Por agenda, caracterizamos a un libro o cuaderno destinado a plasmar notas, apuntes o noticias que se consideran relevantes. En ese sentido, la agenda suele convertirse en la mayoría de los casos en una especie de memoria cotidiana de la particular y específica modalidad de gestión que tiene cada empresario. 

Cada una de las acciones o tareas que emprenda durante el día quedarán reflejadas en ella, permitiéndole evaluar –al finalizar la jornada o la semana- qué actividades tuvieron prioridad. Obviamente, no iempre aquello que se resolvió como prioritario resultó ser lo más conveniente para la organización. 

La agenda entonces, constituye un analizador clave de las múltiples prácticas y decisiones que se implementan en la empresa convirtiéndose en un organizador institucional. Allí se reflejan las prioridades, intereses, conflictos, demandas, urgencias y toma de decisiones que el empresario afronta y tramita, cada día de su vida laboral.

Por analizador, hacemos referencia a un dispositivo que permite desocultar, develar, hacer visibles, aspectos de la trama institucional que no siempre están disponibles para el análisis.

La agenda en tanto organizador de la cotidianeidad puede entonces interpretarse como una fuente de información relevante, necesaria y pertinente, ya que nos ofrece un saber acerca de las empresas y de los modos en que funcionan en ella tanto los niveles gerenciales como el resto de los empleados.

Apuntar día tras día cuestiones relevantes de la organización y revisar ese contenido desde una perspectiva crítica y reflexiva, probablemente constituya el primer gran paso hacia la construcción de un saber sobre la/s forma/s en que se gestionan las MIPyMES y sobre el desempeño particular y específico que tiene el empresariado del sector. 

La escritura cotidiana de una agenda de actividades y de decisiones a tomar, constituirá un registro relevante que seguramente facilitará al empresario MIPyME elaborar un registro / memoria de su estar/ trabajar en la organización. 

Con ese insumo, podrá discriminar cuánto de lo cotidiano hay de urgente; cuánto de lo cotidiano hay de necesario y también, cuánto de las acciones cotidianas muchas veces agobiantes o abrumadoras pueden posponerse o delegarse en pos de una gestión más eficiente y/o profesional de la organización.

 

Claudia Beatriz Cao es Magíster en Gestión de Proyectos Educativos. Universidad CAECE. (2008). Título de la Tesis: “Las Reformas del Gobierno y la Gestión del Sistema Educativo: Debates Parlamentarios de la Ley Federal de Educación (1993) y de la Ley de Educación Nacional (2006)”. Calificación: Sobresaliente con Honores. Jurado: Dra. Mónica Pini; Dra. Ana Donini y Dra. María Irma Marabotto.

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